domingo, 9 de septiembre de 2012

La Larra-Larrau 01-09-2.012


Crónica de El Pulsaciones.

El viernes por la tarde salimos dirección Isaba, esta vez acompañados por mi primo Pedro del Club Ciclista Enbizzi, los 3 Almogávares que participaremos en la durísima cicloturista de La Larra-Larrau.
A la llegada a Isaba, y después de dejar las cosas en el apartamento, nos vamos a recoger los dorsales al frontón. El maillot que nos regalan es muy chulo, pero las tallas de esta marca son gigantescas y creo que solo voy a podérmelo poner de camisón para dormir.
Nos juntamos con tres compañeros más de Enbizzi que habían quedado con mi primo, y tras estar un rato por el frontón, nos vamos todos juntos a tomar una cerveza antes de irnos a cenar al apartamento.

Maillot que regalaban este año
Mañana el día parece que va a ser muy duro. Además de los puertos que nos esperan, dan previsión de tiempo bastante frío (mínima de 1 grado en Larrau) para lo que tenemos acostumbrado el cuerpo ahora. La gente se estaba comprando guantes de invierno en uno de los stands que exponían allí. Quien más o quien menos, habíamos venido a Isaba con los equipajes  de verano y como mucho los manguitos o chaleco por si acaso.
El sábado nos levantamos sobre las 7,00 h y como estamos al lado de la línea de salida, nos lo tomamos con muuuuuuucha tranquilidad, tanta que casi llegamos tarde. Nos plantamos en la salida con 2 minutos de antelación. Fue llegar y casi sin parar, empezar a dar pedales. La verdad es que en estas últimas marchas nos lo estamos tomando sin ningún estrés.
Nada más salir ya pica para arriba. Las calles de Isaba por las que pasamos están al 5% y 6% de desnivel,  así que salimos, casi los últimos, a un ritmo totalmente distinto a lo que se sale en otras cicloturistas.
A medida que vamos saliendo del pueblo, la cosa se suaviza un poco y empezamos a subir el ritmo para intentar meternos en un grupo que nos lleve hasta las primeras rampas del primer puerto que tendremos que subir hoy, La Piedra de San Martin.
Cogemos un buen grupo y vamos rodando muy cómodos atrás, pero no habían pasado ni 5 kilómetros desde que salimos, cuando de repente noto que alguien me toca en la rueda de atrás y se produce una caída. El accidentado ha sido Sergio, que según nos comenta luego, iba un poco despistado y no ha podido reaccionar antes de tocarse conmigo.
El susto es grande, Sergio está en el suelo. Se ha dado un buen golpe y la bici también se ha llevado lo suyo. Por fortuna, los pocos que iban detrás de nosotros lo han podido esquivar y no le han pasado por encima. Un motorista de la guardia civil que iba al lado, de inmediato se pone a organizar el asunto y una ambulancia que venía muy cerca, se detiene para atenderlo.
Al principio le cuesta levantarse porque le duelo la espalda. El golpe ha sido en el culo pero lleva erosiones en las manos y en las piernas. Le decimos que nos volvemos todos con él a Isaba pero después de unos 15 minutos de atenciones, decide continuar la marcha para ver cómo le responde el cuerpo. Como buen aragonés es un poco "cabezudico".
Seguimos ruta y nos vamos acercando poco a poco a la ascensión de La Piedra de San Martin. El camino hasta allí ha sido duro. El aire pega fuerte de cara y cómo vamos solos se acusa el esfuerzo. En cuanto empezamos la primera rampa, metemos todo el desarrollo para subir muy suave mientras Sergio se va recuperando un poco del golpe. Parece que responde bien, así que seguimos para arriba. Nos esperan unos 8 kilómetros con unos desniveles medios del 7 al 8%
El puerto está muy bien asfaltado y es bastante ancho, así que no hay problema. Vamos cogiendo altura rápidamente salvando un par de curvas de las que te hacen ponerte de pie, divisando abajo el bonito valle navarro.

Las primeras rampas de la Piedra de San Martin
Por el camino veo a Ane Gabiria que está haciendo fotos. Con el frío que hace en ese momento y allí está con su cámara inmortalizando a todo el mundo.  Me paro a saludarla un segundo y agradecerle su trabajo. Continúo la marcha y cuando pasamos por el refugio de Belagua, vemos gente delante y nos sorprende ver ya, tan pronto, una chica con la bici en la mano que subía andando y un chico que va de lado a lado retorciéndose con una bici de montaña. A lo que vamos acercandonos a ellos, comprobamos lo que pasaba. Esta parte estaba desprotegida de la ladera y soplaban unas rachas de viento que prácticamente te tiraban de la bici. Salvamos este tramo como podemos y llegamos a un descansillo de un par de kilómetros. En estas, por detrás veíamos como se acercaban ya hacia nosotros, el grupo cabecero de la marcha corta que había salido media hora después. Cuando nos alcanzan, vemos que va metido en el pelotón, D. Miguel Indurain y sin pensármelo dos veces, aprovechando que el terreno es favorable, me voy detrás para coger su rueda y poder decir que he dado unas pedaladas a su lado en una ruta. Por desgracia, el momento de gloria dura un par de minutos, lo que tardó el terreno otra vez en ponerse cuesta arriba y ver cómo sin ningún esfuerzo, seguían casi a la misma velocidad sin cambiar de desarrollo. ¡Que maravilla poder verlo en acción! Solo por eso, ya merece la pena el sufrimiento que nos espera por delante.

Piedra de San Martin. Foto de Ane Gabiria
Coronamos, nos paramos en el avituallamiento para beber un poco y después de ponernos los manguitos y el chaleco, empezamos el descenso junto con otro compañero de Enbizzi, Cristian, que estaba esperándonos arriba. A partir de entonces y hasta el final, seremos 5 los que haremos la marcha juntos. ¡Gracias chicos por vuestra compañía!

Cristian y Pedro
El descenso al principio es peligroso por las curvas tan cerradas que hay, pero luego ya en la parte francesa, la carretera esta mejor. Esta bajada la hacemos muy tranquila porque hace bastante frio y en algunos momentos vamos tiritando literalmente. A medida que bajamos de altura el sol empieza a calentar y la verdad es que se agradece muchísimo. Este puerto, subirlo por donde lo estamos bajando ahora tiene que ser terrorífico. ¡Vaya rampones que hay!

El Capitán manejando en una curva

Bajando hacia Arette
Hacemos la transición hasta el siguiente puerto, Issarbe, recuperándonos de la subida anterior e intentando que Serch vaya cómodo por las molestias que tiene de la caída.
Mi primo, que ya había hecho esta marcha varias veces, nos va cantando lo que nos espera en cada momento, así que como buenos chicos, le vamos haciendo caso en lo que nos dice.
Nos acercamos ya al segundo coloso del día y justo cuando cruzamos un puente, la primera rampa al 16% nos da la bienvenida a su territorio. Vaya manera de empezar, como los siguientes 12 kilómetros sean igual, no sé cómo ni cuándo vamos a llegar arriba.
Pasamos junto a una chica que está parada justo antes de empezar esa rampa y vemos que se pone unos cascos para oír música. Buena manera de intentar abstraerse de lo que viene ahora. O eres mentalmente muy fuerte, o si vas solo te puedes venir abajo fácilmente.
Qué decir del Issarbe, duro, duro de narices. Como lo hagas “alegre” puedes morir reventado en el Larrau, si no explotas allí mismo.
Nuestro ritmo es lento para regular todo lo que podamos. Vamos subiendo las sucesivas rampas que casi en ningún momento bajan del 10% durante los próximos 10 kilómetros. Al lado de este puerto, el mítico Mari Blanque parece un montículo en la playa, ja,ja,ja.
Entre risas y bromas vamos cogiendo altura, pero Sergio comienza a encontrarse mal. Le duelen las piernas y empieza a tener calambres. Llegamos arriba al avituallamiento como podemos y aprovechamos para reponer las fuerzas que nos van a ser muy necesarias para afrontar el tercer puerto del día, el coloso de los Pirineos, Larrau.
El descenso nos dicen que está mal. Y efectivamente, mientras estamos bajando, Pedro nos confirma que el asfalto, desde la última vez que vino por aquí, se había deteriorado bastante. Muchos trozos vamos botando por los baches que hay en el suelo, así que tenemos cuidado para no caernos en algún bote. El susto del día ya lo hemos tenido nada más empezar y no queremos repetir la experiencia.
Llegamos al cruce que nos llevará, subiendo poco a poco paralelos al río Larrau, hasta el pueblo del mismo nombre. Allí empieza la autentica ascensión del puerto.
Aquí, volvemos a coincidir con una par de ciclistas de Madrid con los que venimos viéndonos desde el Issarbe. Uno de ello va fundido y el otro le va acompañando aunque un poco a distancia. Supongo que como va mejor, sin darse cuenta se va marchando poco a poco con nosotros y cuando pierde de vista a su amigo, se para a esperarlo. No sé como llegaría a Isaba pero la última vez que lo vimos casi no podía ni pedalear.
Cogemos una curva a derechas que nos llevará hasta el pueblo. Durante ese kilómetro que cuesta llegar, empezamos a ver el 10 y el 11% de desnivel. ¡Como duelen las piernas ya! ¡Y todavía falta lo mejor!
Mi primo nos había avisado que nada más pasar el pueblo hay una "Z" que te hace subir de golpe y porrazo un desnivel bestial.
" Z "
Sergio tiene que volver a parar para recuperar un poco. La idea de abandonar no corre por su cabeza y menos cuando antes, en el Issarbe, el Capitán le ha dejado claro con su diplomacia habitual, lo que le haría en caso de que se bajase de la bici, ja,ja,ja.
Continuamos la marcha para salvar la famosa "Z" que nos había dicho Pedro y cuando ya hemos pasado por ella, nos adelanta la ambulancia que había atendido a Serch en la caída. Nos hemos ido viendo a lo largo de la carrera varias veces y ya le llaman por su nombre y todo. ¿Que tal vas Sergio? Le preguntan. Se vuelve a parar para que le den un poco de reflex y a continuar para arriba.
Después de 8 kilómetros dando golpes de riñón, nos acercamos al último avituallamiento que está situado en el collado de Erroymendi, a 5 kilómetros de la cima. Esta última rampa hasta el collado es tremenda. Me tengo que poner de pie encima de la bici si no quiero caerme al suelo de lo lento que vamos. Arriba se escuchan las “voces silenciosas" de ánimo del Capitán que se había adelantado unos metros con Cristian. Cuando llegamos, parece el jefe del avituallamiento. Estaba dentro de la carpa que tenían los voluntarios para resguardarse de frío y del viento y solo salía de allí para ponerse como un cuervo de comer. Ja,ja,ja,ja, 
Para mí que se había bebido hasta un carajillo esperándonos. Al final nos da hasta pena irnos de allí de las risas que nos estábamos echando. Nos hacemos una foto con todos ellos y nos vamos para afrontar lo que nos queda.
Los primeros 3 kilómetros son de falso llano. ¡Y tan falso!, solo se baja un poco y lo demás son todo toboganes que te van machacando antes de afrontar las últimas paredes del puerto antes de coronar. Se encadenan varias curvas de herradura que en ningún momento bajan del 10% y en muchas rampas alcanzan el 14%
Los últimos 100 metros son criminales. Lo más duro que he subido en mi vida. Llego a ver en el Garmin el 28% y como creo que esto no puede ser verdad, les pregunto a mis compañeros y me dicen que ellos han visto hasta el 30% ¡MADRE DEL AMOR HERMOSO!
Una vez arriba nos reagrupamos para empezar el descenso, no sin antes contemplar extasiados el camino andado desde abajo. Solo puedo decir que es IMPRESIONANTE. Si me llegan a decir antes, que esto lo podía subir en bici, no me lo creo ni "jarto de vino".

Vistas desde la cima del Larrau
Las vistas desde arriba de todo el valle y de las montañas que nos rodean son espectaculares. El Pirineo navarro es precioso.
El descenso desde Larrau es una gozada. Por primera vez en el día, disfrutamos bajando un puerto. Al principio la carretera es bastante aérea y hay que tener cuidado de no precipitarse montaña abajo, pero se puede trazar bastante bien y nos lanzamos “como misiles”

Primer tramo del descenso de Larrau
El Capitán y yo abrimos un poco de hueco y vamos adelantando a algún ciclista. ¡Bien!, no somos los últimos hoy, ja,ja,ja,ja,
Nada más terminar el descenso se enlaza con el alto de Laza, el último escollo de 3 kilómetros picando para arriba antes de llegar a Isaba.
Esperamos a que nos cojan los demás y cuando llegamos al alto solo nos quedan 10 kilómetros favorables hasta Isaba.
Mi primo se pone en cabeza a tirar y nos lleva enfilados a 55 km/hora uno detrás de otro. Hoy ha sido un paseo para él y casi ni ha sudado, así que en los llanos intenta divertirse un poco.....................
Llegamos a meta con la satisfacción de haber podido hacer esta preciosa y durísima cicloturista, que sin duda volveré a repetir algún año. El tiempo invertido es lo de menos después del accidente de Sergio. Hemos acabado todos, nos lo hemos pasado fenomenal y la climatología nos ha respetado. No ha sido tan mala como ponía en las previsiones que leímos ayer en el frontón.

Representación de los Clubs Ciclistas Almogávar y Enbizzi
Nos vamos a cambiar de ropa antes de ir a ponernos de macarrones y de chorizo hasta las orejas no sin antes comentar, que si volvemos a hacer la Larrau, hay que intentar mejorar tiempo (no será nada difícil) para no volvernos a quedar sin probar las cervezas. Otra vez nos ha pasado lo mismo que en la Moncayo 4Cimas. Se nos han bebido todas las existencias.
Por último, agradecer la compañía de Pedro y Cristian en toda la marcha. Ha sido un auténtico placer poder compartir carretera con vosotros.
Y con esta, damos por finalizada nuestra temporada de cicloturistas por este año.


Crónica del Comandante Serch.
Viernes día 31 de agosto de 2012, los tres guerreros Almogávares,  George “El Sargento Pulsaciones”, Andrés “Capitán Cuello de Hierro” y Sergio “El Comandante de la Almuzzara”, se disponen a poner punto final a una temporada repleta de participaciones en duras batallas, hasta nueve, con la batalla final en la “décima” que nosotros y no como el Real Madrid, si íbamos a ganar: La Larra-Larrau.
Teníamos cierta preocupación desde varios días antes porque todo lo que leíamos sobre ella y su dureza, nos hacían presagiar que lo podíamos pasar mal, pero ya sabéis que para eso tenemos al Capitán Cuello de Hierro siempre dispuesto para animarnos al Sargento Pulsaciones y a mí mismo en los momentos difíciles.
Así es que el viernes por la tarde, sobre las 5 y media como siempre, salimos hacia Isaba los 3 guerreros, no sin antes pasar por la gasolinera del CID, en donde esta vez se nos uniría un invitado de lujo, Pedro, primo de nuestro Sargento Pulsaciones y uno de los ciclistas más prestigiosos del Club Ciclista ENBIZZI desde hace años, que nos acompañará en nuestro alojamiento para dormir con nosotros.
Llegamos al pabellón y al ver a la gente que recogía dorsales, me di cuenta que yo era el que más talla llevaba de maillot con mucha diferencia sobre el resto de participantes. Todos “arguellaos” que te cagas y con unas patas que dices ¿como pueden andar en bici esta gente? Todos cabreados porque se había acabado la talla S y les daban más talla. En fin ya veremos, nos fuimos a tomar 2 cañas con unos amigos de Pedro de su club, Oscar, Ramón (al que ya conocía yo hace años) y  Cristian que al final se convertirá en el 5º en discordia. Un poco de chistorra y queso para probar los productos de la zona y para el apartamento, en donde mientras mi Atleti goleaba al Chelsea, cenamos la pasta que pudimos. Aún bajamos a tomar la 3ª caña (algunos) y a dormir que mañana se espera un día duro.
Nos levantamos con 2 horas de tiempo. Al Capitán y al Sargento parece que les ponen chinchetas en la cama y aunque Pedro y yo nos hubiéramos quedado más rato, no pudimos. Desayunos, vestirnos, bajar todo al coche y ya cuando teníamos todo preparado nos fuimos para la meta no sin antes saludar a nuestro Miguel Indurain que andaba por allí.
Salimos ya en la parte de atrás del todo puesto que llegamos con poco tiempo a la salida y nos quedamos un poco descolgados, así es que los 2 primeros kilómetros apuramos un poco para coger a un grupo que llevábamos delante y poder ir con ellos, ya que soplaba bastante viento de cara en la salida, pero en cuanto llegamos al grupo, todavía no sé muy bien como, me descuido un momento y hago el afilador con la rueda trasera del Sargento y como resultado doy con mis huesos en el suelo en una caída en la que me podía haber hecho mucho daño.
En un primer momento siento un golpe muy fuerte en el culo y por proximidad me duele toda la espalda. Llega la ambulancia, la guardia civil y me levanto como puedo. Sangre en las manos, nada rasguños, sangre en las rodillas, nada rasguños, pero la espalda me duele y pienso en qué hacer pero digo “aquí que somos leones o wüebones”, ¿para qué coño he venido aquí? Me dan reflex en la espalda y decido seguir todo lo que pueda.
Claro está en que íbamos de los últimos y después de los 15 minutos que tardamos en volver a pedalear después de la caída, pues nos quedamos más solos que la una. A estas alturas, además de mis 2 compañeros, se había quedado también con nosotros Pedro, al que yo le decía ¿pero te quieres ir? Pero no se va, lo que nunca se le agradecerá bastante y seguimos solos contra el aire en dirección al primer desnivel de la jornada. Lo diré en español, “La Piedra de S. Martín”. En sus primeras rampas no parece excesiva la dureza y empezamos con cierto desarrollo y algo rápidos, pero en eso que la voz de Pedro que en ese momento era la de la experiencia nos dice, Andrés quita todo el desarrollo, baja el ritmo y despacito y buena letra, que hay que ir de menos a más. Sorprendentemente y como si de Dios se tratara, llegamos todos y hacemos “clac”, “clac” y “clac”, con el 28 para arriba. Pedro sabía muy bien lo que quedaba y si bien hubiéramos podido subir con más desarrollo seguramente lo hubiéramos pagado después, así es que poco a poco subimos hasta la cima.

Primeras rampas de la Piedra de San Martin
Cuando todavía nos quedaba un poco para coronar, nos damos cuenta que empiezan a venir por detrás los primeros que hacen la carrera corta y que habían salido más tarde que nosotros. Cuando nos pasa el primer grupo, vemos a Miguel Induráin con ellos y suben más o menos tranquilos, porque durante un kilómetros nos ponemos detrás de él y le chupamos rueda. El Pulsaciones lo tendrá en su recuerdo varios años, ja,ja,ja.
Así nos siguen pasando hasta que nosotros coronamos La Piedra en donde vemos a Cristian, que dice que nos estaba esperando. Tampoco sé como agradecérselo lo bastante. Él será el encargado del reportaje fotográfico, amén de ánimos y alguna broma. En ese momento aún coincidimos con más corredores, así es que a alguno hemos cogido pero en el avituallamiento comemos, bebemos y ya el quinteto formado vamos para abajo.
Esta vez la bajada es criminal, hace mucho frío o por lo menos yo lo tengo, hace mucho aire y la cara francesa del puerto se baja con mucha sombra, lo que me hace bajar tiritando durante muchos kilómetros. Yo no sé si es la caída o soy yo, pero luego me confirmarán todos que hacía mucho frío. Como es habitual se me marchan bajando, pero al final me esperan y enseguida los alcanzo para rodar muy poco hasta la 2ª cima de la jornada.

Bajada de la Piedra de San Martin
Aquí empezamos a subir el Issarbe, mejor de temperatura pero no tiene nada que ver con el anterior. Aquí enseguida vemos que pone 10 Kms. para cima y en el pulsómetro de Andrés solo se ven 2 dígitos en el desnivel. Otra vez todo metido y muy despacito. Pedro y Cristian suben silbando, Andrés aún tiene fuerzas para hablar, Jorge va tranquilo pero enseguida veo que mis piernas son las que peor están ya en ese momento. 8 kilómetros muy duros hacen que los 2 dígitos de desnivel acaben con mis rodillas llenas de calambres hacia el final de la ascensión. Para entonces ya llevamos cerca a 2 ciclistas, uno de Madrid que acompaña a un amigo que está sufriendo de lo lindo (creo que incluso mucho más que yo) pero llegamos a la cima como podemos, estirar un poco, comer mucho (igual me comí medio membrillo) beber mucho y a bajar.
Aquí no hace ya tanto frío, afortunadamente, pero yo veo que mis piernas no se recuperan. Casi no puedo pedalear y espero que me haga efecto el gel que me he comido pensando en que “si no puedo casi pedalear ¿cómo voy a subir el Larrau con lo que he leído?. Pero entonces y como hice al principio me digo, ¿¿¿Leones, no??? ja,ja,ja. Pues como sea para arriba.
El primer kilómetro, de quince, es llevadero todavía al 8 y al 9 %, entonces el Capitán dice “pues no es tan duro como decían” ja,ja,ja. Craso error, enseguida llegan las rampas durísimas antes de llegar al pueblo de Larrau. Tanto Pedro como Cristian se encargan de corregir, “tranquilo que de aquí hasta el pueblo no es nada para lo que queda”.

Andres en acción
Mi garganta no tragaba, ja,ja, porque iba super jodido y encima esto, pero seguimos. Llegamos al pueblo de Larrau y Pedro nos dice “cuidado con la Z, que a partir de ahí empieza el baile” y nosotros venga a buscar la Z, joder con la Z ¡ostias! no sé ni qué porcentaje había allí pero siento que mis rodillas van a estallar y ya había tenido que hacer una parada antes del pueblo.

Sufrimiento permanente
No sé cómo, me esperan 10 kilómetros a medias superiores al 9-10%, pero sigo, bebo mucho, como algo y cada 3 kilómetros paro. Estoy un minuto oxigenando mis piernas y sigo. Mis compañeros me acompañan no sin ciertas bromas de vez en cuando y al rato, Pedro que va sobrado, entiende que tiene que empezar a tomar las riendas de la subida. Se juntan en mi 3 factores para poder llegar arriba, 1.- el ánimo que me daba a mi lado (él y mis compañeros), 2 .- que de vez en cuando me ponía la mano en la espalda y me ayudaba a subir (correcto, en rampas del 10% él me ayudaba a subir a ratos) y 3.- que sigo parándome de vez en cuando.
Pedro animando a Sergio
Mientras tanto Cristian como en todos los puertos, de vez e cuando se adelanta y nos hace unas cuantas fotos, nos hace alguna broma y así vamos pasando los kilómetros. Cuando quedan 2 kilómetros para llegar al avituallamiento del Collado de Erroymendi, hago mi última parada y Pedro me dice “tranquilo ya falta poco”, lo que no me dijo es que poco, ¡joder! que último kilómetro, ¡vaya rampas! En fín, como sea llegamos al Collado y allí comemos y bebemos otra vez un montón (el Capitán se pone como un cuervo), mis piernas casi no pueden más pero digo ¡bueno ya está!, pero me dicen INCORRECTO, todavía no está. ¡Joder! quedaba lo peor, ya que después de unos 2 kilómetros y medio de falso llano, nos esperan los 2 últimos kilómetros hasta la cima. ¡La madre que los parió!, rampas del 12, 13, 14, 15 y..... no sé porque alguien dice que hemos debido pasar algún metro al 30% ja,ja,ja, yo solo sé que me retuerzo como puedo y sobre todo los últimos 100 metros que son criminales.

Últimas rampas del Larrau
Llego como puedo, estamos los 5 y entonces me dicen, ahora sí..... objetivo cumplido. Mientras Pedro y Cristian se paran a abrocharse el chubasquero para la bajada, Andrés y Jorge se adelantan y me quedo en medio con una bajada rapidísima. A más de 70 Km por hora seguro que bajaríamos, pero cuidado que daba mucho aire lateral y había que tener precaución. Bajamos todos y Cristian que era el último nos coge en las primeras rampas de la última ascensión del día, el alto de Laza. Ese es muy llevadero y aunque mis piernas van al límite, entre que son más suaves y alguna que otra ayuda de Pedro y Cristian llegamos al final bajando como motos los últimos 10 kilómetros de etapa hasta llegar a la meta. 8 horas y 15 minutos para mí era lo de menos, la había acabado.

La madre de Pedro se preguntaba si le había pasado algo a su hijo ja,ja,ja ¡normal! y después de hacernos unas fotos en la meta, nos vestimos, dejamos la bici y nos vamos a comer algo con nuestros 2 acompañantes de ENBIZZI más Oscar, Ramón y otro amigo de ellos.
Colofón a esta temporada de cicloturistas que no quiero dejar pasar sin darle mi más sincero agradecimiento tanto a Pedro como a Cristian de nuestro club amigo ENBIZZI.

domingo, 26 de agosto de 2012

La Perico Delgado 12-08-2.012

Los días 11 y 12 de Agosto, con la escusa de participar en la XIX Marcha Cicloturista Pedro Delgado, 3 miembros del Club, nos acercamos a pasar un fin de semana lúdico-gastronómico-deportivo por tierras Segovianas.
Esta vez fuimos acompañados de nuestras respectivas mujeres aprovechando que estabamos todos de vacaciones.


Crónica del Comandante Serch.

SABADO:
Salimos pronto por la mañana el Capitán “cuello de goma” (ya se le ha ablandado mucho), un servidor y las contrarias de ambos en el Ferrari del Capitán.
Llegamos al Hotel sobre las 12 y media (a pie del Acueducto), nos fuimos a comer y a visitar La Granja de S. Ildefonso, un paseo por los jardines que están un poco secos por la época en que estamos pero muy majicos, luego comimos un menú allí mismo, en donde gracias a los camareros nos reímos como hacía mucho tiempo, pero eso ya os lo contaremos en directo, una visita guiada al Palacio Real en donde vimos como vivían los Borbones y por la tarde para la Capital.

El pequeño Versalles.
De bajada ya sobre las 7 de la tarde, paramos en el pabellón Perico Delgado donde ya nos esperaba El Pulsaciones que había llegado un poco antes y ya se había hecho una foto con Perico, cogimos los dorsales y como no había nada que ver por allí nos fuimos.

Paseo por el centro de Segovia, Acueducto, Catedral y luego cenamos muy bien en una pizzería del centro (había que meter hidratos).
 
El Acueducto de Segovia.
DOMINGO:
A las 7 de la mañana bajamos a desayunar al comedor del hotel y allí mismo ya nos juntamos con un montón de ciclistas, se empezaba a respirar el ambiente ciclista. El hotel estaba muy cerca de la salida y muchos habíamos cogido el mismo alojamiento. Luego, tras acabar de vestirnos y tras algún despiste y alguna risa que otra, nos dirigimos a la salida en donde estábamos los casi 2.000 "locuelos" dispuestos a hacer los 170 kms. Por cierto, tardamos más de 15 minutos en salir entre el retraso que tuvo la salida, que se colaba todo el mundo por los laterales y que estábamos bastante atrás.
 
Preparados para salir.
Nada más salir, la carretera que va hacia La Granja ya pica para arriba. No es demasiada la velocidad pero enseguida estaba a 150 pulsaciones y no había calentado nada, por lo que creo El pulsaciones ya igual que yo pero seguimos como podemos.
Enseguida vemos a un ya conocido de otras cicloturistas, fotógrafo, reportero y gran ciclista, Juan Carlos Alvaré, de la revista Ciclismo a Fondo, que va con su cámara grabando a los que pasamos por allí, lo saludamos pero como su objetivo es la cámara esta vez se queda grabando a la gente. Ya hemos visto su vídeo en el que salgo saludando a la cámara lo cual se lo agradecemos, además sabemos que es ya conocedor de nuestro Blog por lo que ánimo Juan Carlos y hasta la siguiente.

El Capitán. Foto de Juan Carlos Alvaré.
Ya en el kilómetro 18 subimos el primer y más duro puerto de la jornada, NAVACERRADA, que está bastante más alto que El Portalet (1.880 mts.) y también más duro de subir aunque en solo 17 kilómetros. Andrés se adelanta y ya no lo veremos hasta la cima donde nos esperará, no se baja del 7% y hay bastantes ratos del 8, 9 y 10% pero hemos decidido tomárnoslo con tranquilidad y por allí ya nos juntamos con 2 del Club Ciclista Zaragozano con los que coincidiremos ya durante toda la carrera.

Nuestros compañeros de hoy.
El Pulsaciones viene de la playa de descansar y no aprieta nada subiendo, lo cual me da cierta tranquilidad porque últimamente estaban muy fuertes y creía que me harían sufrir pero hoy lo llevaré mejor.

Al llegar a la cima vemos a Andrés y vamos para abajo. Bajando me quedo solo como en todos los puertos porque El Capitán y el Pulsaciones bajan mejor que yo, pero la bajada es rápida y no les hago esperar mucho, además no hay mucho trozo de recuperación, enseguida empiezan las rampas del siguiente puerto y ya vamos juntos.

La MORCUERA que está como El Portalet a casi 1800 mts. pero con solo 9 kilómetros de subida a una media del 7%. Algún km. suave pero otros a 9% de media con alguna rampa del 12%, también subimos tranquilos, sobre todo porque son puertos de momento algo duros y todavía nos quedan 2, aquí Andrés ya va con nosotros y nuestros compis del Zaragozano. El Pulsaciones sigue notando la playa y por eso subimos tranquilos, pero se conoce y pone un buen ritmo y constante. Eso si, los puertos son bonitos con mucha vegetación y árboles, aunque no tanto como los de la Induráin me dicen mis compis. Arriba estaba el primer avituallamiento sólido, por lo que comimos, rellenamos bidones y tras 5 minutos más o menos seguimos la marcha.

El Capitán abriendo camino.

Tranquilo que queda mucho.
Bajando se vuelven a marchar mis compis pero como en el puerto anterior, bajada muy rápida y enseguida sin recuperación llegamos a Miraflores de la Sierra y de repente oigo a la gente que nos dice, ¡quitar el plato, quitar el plato!, joder una curva cerrada a la izquierda coches ocupando los 2 carriles y un rampón del 13% pero me hacen parar porque no hay hueco para pasar, paso al camión que me tapaba y casi me tienen que empujar un poco para continuar el rampón que durará unos 500 metros. Al final de la rampa me junto con mis compis y empezamos a subir el 3º del día, el puerto de CANENCIA, 11 kilómetros de subida en donde los 8 primeros son bastante llevaderos, porcentajes más bien pequeños y como nos avisaban guardamos un poco para los 3 últimos kilómetros en donde la cosa se puso un poco más dura en torno al 7, 8 y 9 % como en Navacerrada, pero lo pasamos bien. Ya solo nos queda 1.

Aquí no se llanea nada, o se sube o se baja, tras el descenso de Canencia, llegamos a Lozoya y a la 4ª y última ascensión de la jornada, NAVAFRIA, que está a casi 1800 mts. Para que veáis en que altitudes no movimos en toda la jornada. Son casi 12 kilómetros que como ya nos avisan algunos corredores que lo conocían se hacen algo largos y pestosos, el desnivel no es mucho pero ya llevamos 100 kilómetros en las piernas y eso se nota, los kilómetros pasan lentos, El Pulsaciones por esos lares ya nota las piernas pesadas, viene del nivel del mar y le están haciendo subir mucho. El Capitán va sobrao y yo parece que hoy me encuentro bien. Las piernas me están aguantando bien y estoy con buenas sensaciones, así es que al final llegamos arriba en donde solo hay avituallamiento líquido, por lo que rellenamos bidones (agua porque no hay otra cosa) y nos lanzamos para abajo.

El Comandante Serch en Navafría.
Vaya postal.
Nos faltan unos 40 kilómetros que serán de continuos subes y bajas que hay que controlar porque las piernas vienen ya cargadas, la carretera es ondulada y lo mismo ruedas rápido que de repente te vienen 300 metros de cuesta que hacen cargar las piernas, pero nos juntamos unos 10 o 12 que decidimos darnos relevos tranquilos y lo llevamos bien. Poco a poco nos juntamos más corredores y los relevos ya no se hacen igual y además cuando quedan unos 12 kilómetros llegando otra vez a La Granja, hay una cuesta bastante empinada de unos 500 metros en donde un grupo sube muy rápido, el Capitán se lanza detrás de los primeros, yo aún con fuerzas decido probar y voy también, al Pulsaciones no lo vemos, pero no se puede ni mirar para atrás, unos 3 o 4 ingleses cogen la cabeza y a más de 45 por hora en un terreno que sigue ondulado tiran como balas. El Capitán da relevos, yo también y otro que tiene fuerzas también, así llegamos a la meta en 6 horas y media y 3 minutos más tarde llega el Pulsaciones que se había quedado cortado en la cuesta de La Granja y no pudo engancharse.

Serch con Perico.
Pero bueno, cuentas que salimos 2.000, casi 300 se retiraron y de los 1.700 restantes nosotros llegamos los 1.200 bueno pues no está mal no?? jjjj luego por la noche dimos cuenta de unos buenos judiones y un buen cochinillo por su sitio para acabar con un postre muy típico de allí que es el ponche Segoviano para recuperar todas las fuerzas perdidas y alguna más.



Crónica de El Pulsaciones.

El sábado por la mañana, doy por concluidas mis vacaciones playeras y viajo, junto con mi familia, dirección Madrid para comer en casa de mis cuñados. Por la tarde saldremos hacia Segovia, donde he quedado con mis dos compañeros de fatigas. El fin de semana lo pasaremos allí, "disfrutando" de la bici, la ciudad y sobre todo de su gastronomía.

A las 19,00 h y tras dejar los “trastos” en el hotel, me paso por el Pabellón Pedro Delgado para recoger las inscripciones. El Comandante Serch y el Capitán Cuello de Hierro, acuden desde la Granja de San Ildefonso después de hacer un poco de turismo cultural con sus respectivas mujeres. Yo ya estuve hace unos años por allí y la verdad es que es un sitio precioso.

Mientras espero a estos “filibusteros”, aprovecho para saludar a Perico y hacerme una foto con él.
Con Perico Delgado
En el pabellón, nos encontramos con Juan Carlos Alvaré de la revista Ciclismo a Fondo. Coincidimos en La Moncayo 4 cimas y es un placer poder saludarle y charlar un ratito con él. Una vez recogidos los dorsales y de dar una vuelta por el centro de Segovia para ver el Acueducto y callejear un poco hasta la Catedral, nos vamos a cenar a una Pizzeria que nos han recomendado. Hay que meter hidratos al cuerpo para mañana.

Juan Carlos con su inseparable cámara

Recogiendo los dorsales. Foto de Juan Carlos Alvaré.
El domingo, desayunamos en el hotel antes de salir para la línea de salida. El comedor esta lleno de ciclistas y ya se respira el ambientillo. Estamos alojados a escasos 200 metros del Acueducto desde donde parte la cicloturista. La prueba empieza a las 8,00 h. pero entre que no tenemos mucha prisa y que “alguien” tiene un despiste, ja,ja,ja,ja, llegamos a la salida 10 minutos antes de que se ponga en marcha la cosa. Estamos bastante atrás y tardaremos un buen rato en movernos porque hay mucha gente que se cuela por los laterales. La recta de salida no está vallada y la peña en vez de ponerse en la fila se queda por los estremos para meterse literalmente con calzador por los lados. ¡Que poca consideración! Deberían de tomar nota de esto para próximas ediciones.

Intentando salir del embudo. 
Empezamos neutralizados hasta la Granja de San Ildefonso, pero el pulso lo llevamos ya muy alto nada más comenzar. Esta carretera pica para arriba desde el principio y como queremos remontar alguna posición para coger un grupillo bueno, ya vamos a mil sin poder calentar antes un poco.

Cuando llegamos a la rotonda de La Granja, giramos a derechas y nos disponemos a empezar a subir el primer puerto del día, Navacerrada. Es bastante duro, con rampas del 8, 9 y 10% pero como es el primero, se lleva mas o menos bien. No se como voy a responder porque vengo de estar 15 dias tumbado en la playa, así que decido desde el principio tomarme con mucha tranquilidad la subida. Después, ya veré a ver como voy.

Una de las 7 curvas de Navacerrada.
Por el camino, saludamos a uno de los protagonistas del reportaje que han hecho este año de la Quebrantahuesos. Es el jubilado de Algeciras (marino mercante). Le felicitamos por lo chulo que quedó el reportaje y seguimos para arriba.
Al poco rato, nos juntamos con un par de ciclistas de nuestra ciudad. Son del Club Ciclista Zaragozano y a partir de ese momento, serán nuestros compañeros de ruta toda la mañana.
Cuando llegamos arriba, el Capitán que subía un poco más fuerte y se había adelantado a su ritmo, nos estaba esperando para seguir ruta. Comentamos la altitud en la que estamos, 1.860 metros. Parece que si no estas en los Pirineos, no vas a encontrarte tan alto en un puerto y nada mas lejos de la realidad. La sierra madrileña engaña y no vamos a bajar de los 900 metros en todo el recorrido.
No me extraña que muchos corredores profesionales, se peguen un mes concentrados por esta zona para hacer entrenamientos de altura.

Empezamos el descenso dirección Cotos y lo que al principio parecia que era prácticamente liso, después se convirtió en una bajada rápida pero no muy técnica, por lo que más o menos llegamos los 3 prácticamente juntos a la localidad de Rascafría. Si podeis, visitar el Monasterio del Paular. Merece la pena.

Pasamos el pueblo e inmediatamente comenzamos a subir el segundo puerto del día, La Morcuera. Esta cara por la que subimos, es más larga pero “menos” fuerte que la cara que se sube por Miraflores de la Sierra. Aún así, no es ninguna broma la subidita de marras. Los primeros 5 km son bastante “pestosos”. Además vienes con las piernas frías del descenso de Cotos y hasta que coges otra vez ritmo cuesta un poco.
Aquí ya empezamos a notar el calor que empieza a hacer. No es excesivo pero la temperatura ya comienza a ser alta. Normal, en Agosto que quieres, ja,ja,ja,ja.
Subimos los 3 juntos metidos en un pelotón bastante numeroso. El Capitán se pone a hablar con un ciclista que lleva un maillot de Carmona y cuando este le responde de usted, nosotros nos partimos de risa. Si es que al abuelo hay que tenerle un poco de respecto, ja,ja,ja,ja.

Subiendo a la marcheta.
 
Morcuera.
Llegamos arriba donde está situado el primer avituallamiento sólido. Paramos 5 minutos a reponer fuerzas y empezamos a descender desde los 1.795 metros a los que se llegan. Empezamos con precaución porque nos han avisado de que ha habido un accidente bastante serio en la bajada. Nosotros no vemos nada así que nos tiramos para abajo.
El ritmo de esta bajada ya es más alto porque las pendientes son más pronunciadas, pero hay que tener mucho cuidado porque hay bastante tráfico de subida. Es un sitio bastante transitado los fines de semana.
Le sacamos un poco de ventaja a Serch. Las bajadas no son su fuerte, pero enseguida nos cogerá subiendo las primeras rampas de Canencia, el tercer puerto del día.

Siguiendo la estela del Capitán.
Cuando llegamos a Miraflores, hay un cruce a izquierdas donde de golpe y por sorpresa se empieza a subir este puerto. Hay mucha gente avisando para que quitemos el plato grande. La primera cuesta de unos 500 metros es al 13%. ¡Madre mía que calentón otra vez con las piernas frías!
En esta cicloturista no hay tiempo de calentar. Tan pronto subes como que bajas pero no hay un terreno de transición entre puerto y puerto para rodar un poco.

Canencia es más corto que el resto de puertos, y los primeros kilómetros son mas suaves aunque aquí ya empiezo a notar síntomas de que hoy voy a sufrir más de la cuenta. Normal, después de estar 15 días tocándome los c...... en la playa, hoy voy y me meto 170 km entre pecho y espalda a una altitudes que están muy lejos de lo que está acostumbrado mi cuerpo estos días. ¡Que dura es la vida del cicloturista! Ja,ja,ja,ja,

Mis compañeros de ruta, tienen compasión de mí y en ningún momento me dejan tirado. Andres sube silbando y como siempre, entablando conversación con todo el mundo. Es habitual en él. Tu vas jodido dando cabezazos a los lados de la carretera y él no para de hablar, ja,ja,ja,ja. Como bien dice “chico, cada día me lo paso mejor”. 
Sergio hoy se encuentra a gusto. Tiene buenas sensaciones y sube bastante cómodo. No tiene síntomas de calambres ni nada por el estilo, ¡Bien! Últimamente le daba problemas este tema.

Nos acercamos a los últimos 3 kilometros de subida donde aquí la cosa se pone difícil. Los porcentajes son parecidos a Navacerrada pero con las fuerzas más justas. Ya llevamos muchos kilómetros y se nota en las piernas.
Llegamos arriba y paramos en el avituallamiento líquido para rellenar bidones y descansar unos minutos, pero enseguida empezamos el descenso. Esta bajada ya es más técnica. Hay más curvas y la carretera es estrecha. Me pongo detrás del Capitán y nos lanzamos para abajo. La verdad es que disfrutamos mucho bajando. Tanto o más que subiendo. Algun día nos daremos un tortazo que ya veras.

Llegamos a Lozoya donde cogeremos un cruce que nos lleva al cuarto y último puerto del día, Navafría. Ahora viene lo peor. Este puerto al principio no tiene grandes desniveles, pero se hace largo de narices. Son 11 kilometros que se hacen interminables. Voy bastante castigado ya y no se si voy a poder subir con mis compañeros o me quedaré cortado a las primeras de cambio. ¡Me están haciendo subir mucho! ¡Que bien estaba en la playa! Ja,ja,ja.
Durante la ascensión, se ve un paisaje del valle de Lozoya precioso. Otra vez llegamos a una altura considerable, 1.760 metros, por lo que las vistas son muy bonitas.

Navafría. ¡Que duro se me hizo!
A partir de aquí, y tras otro descenso bastante rápido, nos quedarán unos 40 kilometros que no van a ser para nada favorables. Me acuerdo de los Puertos de la Ribagorza que mas o menos te queda lo mismo para acabar cuando subes el último puerto, pero esta vez el terreno es bastante más duro. Rompepiernas continuo que a no ser que vayas con un grupo, puedes acabar de pagarlo porque además te va pegando el aire de cara.

Nos juntamos unos cuantos y hablamos para hacer relevos cortos de a uno pero a un ritmo que podamos llevar todos. Durante un tiempo la cosa va bastante bien hasta que se nos va juntando gente por el camino y la cosa empieza ya a descontrolarse.
Los relevos son a tirones y ya no podemos colaborar todos. Prefiero quedarme a rueda porque además de no poder seguir pasando a relevar, empiezo a ver que nos podemos dar una buena galleta. Hay un desorden bastante considerable y la gente se amontona arriba. Además nos pasan los coches muy cerca y no quiero acabar en el Hospital.

Cuando quedan unos 12 kilometros para llegar, nos avisa un chico que conoce la ruta que hay un cuestón antes de llegar a La Granja de S. Ildefonso (se vuelve por otro sitio que a la ida) que puede acabar por romperte las piernas. Efectivamente, los de adelante tiran muy fuerte y acabo cortándome del grupo.
Recupero como puedo y me junto con varios después de la rotonda que nos llevará a la meta. Aún quedan unos 6 kilometros que se hacen eternos.
Llego con 3 minutos de diferencia con respecto a mis compañeros, que me estaban esperando en la llegada, pero he acabado. Otra más para contar.

Prueba superada.
Nos vamos directamente a la zona de hidratación de Mahou, nos tomamos un par de cervezas y a comer. Antes nos hacemos otra foto con Perico, esta vez vestidos con el uniforme reglamentario, y después de recoger el diploma damos por concluida la jornada en lo que a bici se refiere.

Como he disfrutado viendo correr a este hombre.
Recogida de diplomas. Foto de Juan Carlos Alvaré.
Aún nos queda terminar el día con otra maratón gastronómica. Judiones y cochinillo en la cena para recuperarnos del esfuerzo de la mañana. Nos vamos a la cama con 3.000 kalorias más de las que hemos perdido en la bici. ¡Viva la dieta mediterranea!