jueves, 7 de noviembre de 2013

Crónica salida BTT 03-11-2.013


Contado en César Augusta por el Comandante Serch.
Mañana ajetreada y accidentada donde las haya, en donde por diversas razones, estuvimos más rato paraos que el sastre de Tarzán y no acabamos de coger ritmo, pero las cosas vienen como vienen y así las contamos.
Amanezco el último de la fila en el tren Chu-chu a las 8,35 hora zulú ya casi se marchaba la expedición, por lo que después de un rápido buenos días, empezamos ruta.

Veo 3 nuevos rostros que no conozco, clientes de la tienda de Joaquín, triatletas, con alguna Iron-man ya hecha en sus piernas, por lo que digo bueno estos no andarán mal del todo, ya sabéis como es la guasa Almogávar.
 Rantamplán que hacía días que no veía y que empieza a poner el grupo en fila de a uno, ya que en llano parece el AVE  Zaragoza-Madrid a todo gas. Rafa que enseguida se pone a charlar con un triatleta (le interesa el tema últimamente). Mi hermano Maccanan pequeño que sufrirá en los primeros compases de la jornada más que una parturienta dando a luz, al igual que Tork que también asoma entre el pelotón de ese día. El Super como siempre sobrao y de blanco, que salió el día anterior  y no quiere mucha guerra ese día. Raúl venido desde Santa Isabel para acompañar al Super y que no se perdiera (aunque al final acabaría perdiéndose él jaja). Alex nuestro querido profesor de spinning del California y por fin los 2 comandantes el Napolitano venido desde Brasil hace poco y el que suscribe.

Marchamos hacia María de Huerva por el camino habitual, no sin antes debatir con los iron-maños que eran más partidarios de ir por el monte y no tanta carretera insípida que hacemos nosotros. No les falta razón pero como nuestra ruta es nuestra y somos Almogávares, vamos por nuestro camino, faltaría más jj.
Pasado María, empezamos a subir las primeras rampas, en donde Maccanan pequeño va subiendo poco a poco, acompañado al principio por TorK y yo que no le pierdo de vista porque la sangre tira mucho. El Napolitano me acompaña y vamos a poca distancia y los demás van por delante.

En la bifurcación de la Vallovera para decidir hacer la larga o la corta, decido ir por la derecha para hacer la larga que nos lleva a los molinos del final de la Plana y el camino está bastante mal. Han echado mucha piedra este verano y hay que ir en fila de a uno, yo sigo por detrás con my brother, con Tork y el Napo. Los demás se adelantan un poco y al llegar a otra bifurcación, todos tiran hacia la derecha y nosotros nos damos cuenta que ese no es el camino. Hay un agujero enorme que tapaba la vía buena y no se habían dado cuenta (claro no la habían hecho nunca y el Super no se fijo??? Qué raro!....) No podemos avisarles y decidimos  seguir por el camino bueno los 4 últimos de Filipinas, cuando nos damos cuenta que Alex nos ha seguido visto que no lo tenía claro ¡chico listo!.
Llegamos al final y la tropa que no viene, llamamos pero no hay cobertura, en fin que tardamos unos 20 minutos en localizarlos y que vinieran, primera anécdota del día. Rafa había subido todo un cuestón y una vez arriba como no estábamos, bajo a buscarnos y como no nos vio volvió a subir jajaja. Todo un amigo este Rafita!!! que es el que más entrenó ese día.

Bueno después de contarnos lo sucedido, cruzamos la Plana en busca de la bajada del Montañés, ¡¡estaba casi lisa!! No había escalones ni muchas piedras, se puede intentar subirlo, pero claro yo sigo atrás con mi sangre y al final de la bajada del primer tramo del Montañés, veo que el Napolitano está tirado en la cuneta, ha roto una de las ruedas del cambio trasero y se le ha doblado la patilla, en fin!!! Un desastre, con él estamos los 5 de antes más el Super que esta vez se ha quedado con nosotros, los demás han seguido camino. Tenemos que dejar el cambio fijo, arreglamos cadena y podemos seguir con mucho cuidado de no romper la cadena o tardaremos 3 horas en volver a casa.
Justo cuando partíamos aparece Rafa, que después de hacerse todo el barranco de bajada, se ha venido por la pista a buscarnos porque le había llamado el Super. Doble recorrido de nuevo y otros 15 minutos de parón (que por cierto mi hermano agradece bastante).

No acaban las parodias, porque cuando seguimos ruta, Rantamplán, Tork y Raúl deciden bajar por el barranco de la derecha que hacemos siempre, pero el resto del grupo como el Napolitano no puede decidimos ir por la pista normal y juntarnos al final.
Llegamos al final del barranco, allí nos esperaban los triatletas que llevaban ni lo sé parados jaja. Pobres, que habrán pensado de nosotros. Y los 3 del barranco que no aparecen.

Esperamos un rato y como ya no lo vemos normal y no podemos contactar por teléfono, nos vamos dejándolos a la suerte de los buitres u otras alimañas del barranco.
Bajamos hacia Zaragoza, no sin parar antes unas 3 o 4 veces porque se le atrancaba la cadena al pobre Napolitano que bajaba al ritmo del chico pequeño del Boss con la bici, pero al final sobre las 12,45 llegamos a Zaragoza para tomar una cerveza (algunos) en el bar de los abuelos, que por cierto nos invitó un iron-maño y se lo agradecemos desde aquí.

Los iron-maños prometieron que volverían a salir a pesar de las desgracias del día. Con Raúl y Rantamplán contactamos y al final habían llegado antes que nosotros a Zaragoza y de Tork no sabemos nada. Esperemos llegara sano y salvo o en su defecto, R.I.P.

 

sábado, 2 de noviembre de 2013

Larra Larrau 07-09-2.013

Crónica de El Pulsaciones.



Breve representación del Club. Esta vez mis compañeros de fatigas cicloturistas me han dejado solo. Tras un largo verano, en el que  la pereza se ha apoderado de todos, ninguno de ellos se ha animado a venir a Isaba para participar en una Cicloturista que por derecho se ha convertido en una cita fija, mientras el cuerpo aguante y las circunstancias lo permitan.

He decidido hacer la corta. Así no haré esperar mucho a mi mujer que se ha animado a acompañarme este fin de semana.
Tras recoger los dorsales la tarde del viernes en el frontón Erminea, y dar una vuelta por el pueblo, nos vamos a cenar pronto. Las previsiones meteorológicas se cumplen y empieza a llover de una manera preocupante. Para mañana, anuncian más de lo mismo, así que me lo tomo con calma. Si llueve, está claro que no salgo.

Recogiendo el dorsal
Al igual que el año pasado, hablo con mi primo Pedro del Club Ciclista Enbizzi, que ha venido con Cristian (con el que mañana haré la etapa) y con Guillermo. Ellos quieren hacer la larga y probarse a ver si hacen un buen crono.
La mañana amanece muy gris pero con el suelo seco, parece que vamos a tener suerte y nos va a respetar el día. Tras desayunar tranquilamente (esta prueba empieza a las 9:45 h) y preparar todo para ir a ver salir a los de la prueba larga que empiezan a las 9,30 h, comienza a diluviar. ¡Vaya tela! Así no salgo. No tengo ganas de estar toda la mañana empapado. 
Hablo con mi primo para ver que hacen y me dicen que ellos tampoco salen así. Sigo mirando por la ventana del hotel y cuando veo que son las 9,30 h y que salen los primeros, mi mujer me dice que ¡venga!, que me arriesgue que parece que no llueve tanto. Jajajajaja ¡Vaya presión!
Corro al coche a coger la bici, y me planto en la línea de salida con solo 5 minutos de antelación. Deja de llover y parece que el cielo despeja algo. Aparece mi primo junto con Cristian y Guillermo. Han decidido hacer la corta también para no perder la mañana.
A Pedro y Guillermo solo los veré en los primeros kilómetros. Con Cristian compartiré toda la mañana.

Todo listo

Preparado para salir

Visita casi ya inesperada

Comentando lo sucedido con el agua

Revisando el material
Dan la salida y nada más empezar, el pulso sube rápido, no por el ritmo impuesto sino porque en los primeros metros las rampas del pueblo se sitúan en el 5%
No hay terreno previo para calentar. Hasta que no lo atraviesas no suaviza el porcentaje.
Salimos en pelotón bastante junto y nos dirigimos hacia el primer “obstáculo” a una buena velocidad. Pasados unos kilómetros, la cosa se estira y se producen los primeros cortes. Aquí me despido de Pedro y Guillermo y me quedo con Cristian.

Pedro y Guillermo marcando el ritmo
Comenzamos la ascensión a la Piedra de San Martin a un muy buen ritmo y la verdad es que en esta primera parte del puerto se “disfruta”. En cuanto coges un poco de altura, hay unas vistas del valle espectaculares.
Lástima que hoy no pueda estar Ane Gabiria para inmortalizar este momento con sus preciosas fotos. Te hemos echado en falta amiga.
Vamos marcando el ritmo de subida de un grupo numeroso, y por el momento todo va bien. La temperatura es muy buena y el cielo parece que se ha despejado. Nada más lejos de la realidad. Faltando unos kilómetros para llegar al primer avituallamiento situado en el collado de Ernaz, empieza a llover con fuerza. Tenemos que parar rápidamente para ponernos el chubasquero.  Después nos enteramos que a los primeros les ha granizado y se han tenido que refugiar debajo del puente de la carretera que forma el famoso Ocho.

Cantando bajo la lluvia

Al mal tiempo, buena cara
Llegamos al avituallamiento y paramos para pensar que hacer. Sigue lloviendo y si empezamos a descender hacia Francia no hay retorno posible. Tendríamos que acabar la etapa y no sabemos qué condiciones nos vamos a encontrar. Tras reponer fuerzas y ver que la gente sigue, decidimos hacer lo mismo. Antes, preguntamos a los voluntarios si tienen un poco de aceite para echar en la cadena. Ha empezado a hacer mucho ruido por el agua, y tememos que se nos rompa. Un voluntario nos saca un bidón de aceite de coche y eso que nos echamos. A ver si también nos ayuda a ir más rápido, jajajajaja.
El descenso es peligrosísimo. Todo lleno de agua y sin parar de llover. La niebla también hizo acto de presencia, empeorando aún más la visibilidad. Literalmente destroce las zapatas de los frenos. El agua que salpicaba las ruedas, se metía por los pies y se me quedaron congelados. Vaya tiritona toda la bajada.

Inicio del descenso

Zapatas para tirar
Lástima de descenso, habían asfaltado toda la carretera que va hasta Santa Engrace y ya no se producían esos “botes” del terreno tan irregular que había el año pasado. De haber hecho buen tiempo, bajada a tumba abierta para los que nos gustan los descensos.
Reponemos fuerzas en Santa Engrace y seguimos ruta a buen ritmo. Llegamos a Larrau pueblo y esta vez no paramos en el avituallamiento. Aprovechamos la inercia de la poca velocidad que se coge en el descansillo donde está situado, y empezamos a subir este terrible puerto.
Lo haremos de un tirón hasta el collado de Erroymendi, donde pararemos antes de acabar los últimos 5 kilómetros.
Hasta llegar allí, el tiempo nos ha respetado y aunque no se ven más de 10 metros hacia delante, debido a la niebla cerrada, por lo menos no nos llueve en toda la ascensión. Al contrario que el año pasado donde se veíaa unas vistas preciosas, hoy no podemos recrearnos con el paisaje y a lo mejor eso nos ha ayudado porque no podíamos ver las rampas que se iban sucediendo por delante. Eso sí, el pulsómetro marcaba unos porcentajes que no bajaban del 11 %. ¡Qué dolor de riñones! No tenía fuerzas ni para ponerme de pie encima de la bici.


Niebla en Larrau

Cristian
Llegamos a Erroymendi. Comemos y bebemos con mucha tranquilidad para recuperarnos del esfuerzo previo. La rampa que da acceso al collado es mortal. Porcentajes del 15 y 17% aunque la gente que te anima allí, te ayuda a salvarlo sin dificultad. A pesar del día tan malo que hace, está lleno de afición.

Llegando al Collado

Madre mia como se agarra.......
Tras 10 minutos parados, seguimos ruta para acabar la ascensión del Larrau. Las piernas se han quedado frías y ya no responden igual.
La bajada por la parte española, también es muy peligrosa. No se ve nada. El año pasado llegamos a alcanzar los 75 km hora y este año creo que no he pasado de 40. Hasta mitad del descenso no desaparece la niebla.
Solo nos queda el último "repecho" del día, el puerto de Laza antes de llanear unos kilómetros para llegar a meta.
A mitad de la subida, nos pasa como un misil un ciclista. Nos miramos y pensamos que tiene que ser el primero de la marcha larga. Efectivamente, así era.
Una vez salvado el último escollo, recogemos por el camino a dos ciclistas más y entre los cuatro, dando relevos con buen entendimiento, nos plantamos en la línea de llegada en tiempo de Oro. Fantástico.
Gracias Cristian por la compañía de hoy. Se está convirtiendo en una costumbre coincidir aquí. Hoy ha sido lo más parecido a una clásica del norte. Agua, frío y niebla. Solo han faltado los adoquines.
Después de cambiar impresiones sobre la jornada de hoy, nos vamos a duchar a las piscinas de Isaba y luego a comer al frontón.
Partimos hacia casa haciendo una parada en Burgui para comprar queso del Roncal y chistorra. Nos lo hemos ganado.
Y sin más terminamos la temporada de cicloturistas.
 

miércoles, 30 de octubre de 2013

La Miguel Indurain 20-07-2.013

Crónica de El Pulsaciones.



Antes de meternos en plenas vacaciones de verano y con la escusa de hacer la Miguel Indurain, el Comandante Serch, el Capitán Cuello de Hierro y el Sargento Pulsaciones, nos vamos a pasar el fin de semana a Villava con nuestras respectivas. Este año ha cambiado la organización y el lugar de inicio de la misma, siendo el pueblo natal de D. Miguel Indurain el lugar elegido.
Mañana haremos la prueba corta. Suficiente para pasar un buen rato.
Andrés anda tocado con la rodilla, y no se ha traído la bici para no caer en la tentación de tomar la salida. A ver si se recupera pronto y sigue dando "estopa" a las bielas.
Tras alojarnos en el Hotel y dejar todos los trastos, nos vamos al lugar donde se retiran los dorsales. Comparado con el año pasado, no hay color. Mucho más ambiente y más carpas montadas en torno a la cicloturista. Supongo que el tiempo también ha ayudado mucho porque hace una temperatura fantástica. Mañana se prevé bastante calor durante la prueba.
Después de estar un rato dando vueltas viendo el material expuesto por allí, coincidimos con el protagonista que da nombre a la marcha.
Escoltando a D. Miguel
 
La expedición al completo
 Da gusto poder saludar e intercambiar cuatro palabras con una grandísima leyenda de este deporte. A pesar del agobio al que se ve sometido por todos los que le rodeamos, su naturalidad, amabilidad y cercanía con la que nos trata es impresionante. Parece mentira en un personaje así. En cualquier otro deporte de parecida trascendencia mediática, esto sería impensable.
Si el trato de Miguel ha sido buenísimo, el de su hermano Pruden todavía ha sido mejor.
Pruden Indurain

Derrochando simpatía
 También nos juntamos con Ane y Unai. Habíamos hablado por whatsapp y decidieron venir a ultima hora. Siempre es un placer poder saludarlos y charlar un rato con ellos.
Esta es una de las causas por la que este deporte merece la pena. El ambiente es siempre diferencial.
La Espada
 
Por la mañana, nos dirigimos a la línea de salida todos juntos. Las mujeres nos verán salir y luego se irán a pasar la mañana a Pamplona. Andres nos esperará por el recorrido para hacernos fotos. Esta vez le ha salido competencia a Ane, jajajaja.
Representación del Club
 
Sargento Pulsaciones
Comandante Serch
Prolegómenos de la prueba
 
Partimos dirección Aoiz y desde un primer momento la gente va muy rápida. Nos vamos acoplando a grupos hasta que cogemos uno en el que venían 3 compañeros de Zaragoza de Martin’s Joyeros. Coincidimos en casi todas las ciclos a las que vamos. Iremos haciendo camino dando relevos de a 2 con buen entendimiento. A pesar de que estos primeros kilómetros son rompepiernas con continuos subes y bajas, el ritmo no es nada malo.
Primeros metros por Villava
 
Los joyeros
Antes de llegar al primer puerto marcado en el perfil de la prueba, hay 3 picos previos que hay que salvar. No son muy importantes pero tampoco son una broma. Hay desniveles del 7% en muchas zonas y aunque no son muy largos, hace que el grupo tan numeroso en el que veníamos, se rompa en bastantes trozos.

Llegamos a Olaldea y paramos en el avituallamiento a reponer líquidos. Hace mucho calor ya en ese momento, y aunque todavía llevamos de todo, preferimos hacerlo aquí porque hasta el próximo queda todavía mucho. Nos despedimos de nuestros compañeros que prefieren seguir para adelante.

Comenzamos a subir Pizea, puerto bonito con carretera en buen estado y entre árboles.
 
Coronamos sin mayor problema y encadenamos el puerto de Mezquiriz ya que estaba bastante próximo.

El tercer y último puerto que subiremos, el Alto de Erro, es el más duro de todos. Aquí la carretera es mucho más ancha y la vegetación que hay a los lados no producen mucha sombra, por lo que pasaremos bastante calor en esta ascensión. Se produce algún que otro “arreón”. Llegando al último tramo, se encontraban nuestros fotógrafos del día, Ane (que nos dijo que se le había recalentado la cámara del calor que hacía y se le había apagado unos segundos) y Andrés, que andaba dándole conversación a todos a los que fotografiaba.

Foto Ane Gabiria

Foto Ane Gabiria

Foto Andrés

Foto Andrés
 
Acabando de subir Erro

En el alto, donde estaba el último avituallamiento líquido, parábamos todo el mundo. Luego nos enteramos que los de la prueba larga, cuando llegaron a este punto, se encontraron sin nada de líquido. La gente llegaba “seca” aquí y nos debimos de beber todas las existencias.

En el descenso de Erro, cojo un poco de ventaja bajando y me uno a un grupo muy grande en el que viajan unos 8 Zarabicis. Entre ellos Patricia, la ganadora femenina de la QH. Están ayudando a una compañera suya a hacer su primera cicloturista. Mientras espero a que el grupo en el que viene Sergio enlace con nosotros, charlo un poco con ella y la felicito por la "sobrada" de tiempo que marco en Sabiñanigo. Impresionante.
Una vez todos juntos, la llegada a Villava se hace rapidísima. Los últimos kilómetros volamos.

Entrada triunfal en el pueblo y otro fantástico día disfrutado encima de la bici.

Los "maños"
Despedimos la jornada tal como se merece, con una buena comilona en la sede-restaurante de la Peña Miguel Indurain.

Los 2 Giros ganados
Los 2 primeros Tours conquistados


 

miércoles, 3 de julio de 2013

Quebrantahuesos 22-06-2.013



Crónica de El Pulsaciones.

"Mi carrera".

Por fin llegó la Quebrantahuesos.

Después de varios meses de sacrificio intentando sacar tiempo de donde sea y a pesar de que este mes de junio ha sido malo climatológicamente hablando para entrenar, nos hemos plantado en “la gran cita” cargados de ilusiones. Unos debutaban en la prueba y otros queríamos mejorar un poco el tiempo del año pasado. ¿Nos habremos quedado cortos? ¿Y si no nos acompaña la meteorología? Es igual, habrá que intentar disfrutar del día y rezar para llegar sanos y salvos a meta.

Las semanas previas, todos nuestros pensamientos se dirigían a soñar con ese momento. Demasiadas ilusiones puestas en este objetivo. Esperemos que nada se tuerza y nos arruine el día tal y como sucedió en las 2 últimas cicloturistas previas a la QH que nos iban a servir como preparación.

El viernes por la mañana, al igual que hicimos el año pasado, Andres, Sergio, Javier, Jose Antonio y Jorge (un servidor) nos fuimos a Sabiñanigo a pasar el día. El ambiente previo es fantástico y la zona Expo habilitada este año (para mí un acierto), ayudaba a respirar ciclismo por todos lados. Por la tarde acudiría David y Abel con sus respectivas familias.

¡Que fácil parece visto asi!

Con Fernando Escartin

Nuevo lugar de salida de la QH

Con Chema Arguedas
Antes de recoger dorsales, hicimos en bici el nuevo recorrido de incorporación a la línea de salida para calcular el tiempo que nos costaría al día siguiente desde nuestro alojamiento. Queríamos tener todo controlado para no tener que ir estresados antes de empezar.

La semana de antes,  mi primo, miembro del Club Ciclista Enbizzi,  me dijo que este año iba a ayudar a unos compañeros suyos para que intentaran hacer 7,30 h. Una meta bastante ambiciosa para mí, pero decidí unirme a ellos para ver si podía conseguirlo. Que mejor tren que este para hacer el viaje bien arropado ahorrando esfuerzos. Desafortunadamente, el sábado no coincidí con ellos en la zona donde habíamos quedado y tuve que acometer mi objetivo solo. 

El resto de nuestro grupo quería hacerla un poco más tranquila y ver por el camino si podían apretar más o menos.

Llegamos a la línea de salida sobre las 7,05 horas. Bastante más tarde que otros años. Eso y acompañado del nuevo “circuito” montado para salir por debajo del arco de salida, hacen que desde que suena el cohete, hasta que salimos, trascurran 20 minutos. Cuando nos incorporamos a la Avda. del Ejercito, una vez hecho el bucle de salida para dirigirnos hacia las afueras de Sabiñanigo y coger la autovía hacia Jaca, ya no vemos ningún pelotón de más de 20 unidades. Está todo estiradísimo y el Ave con destino Villanua, se nos ha escapado.

Preparados para salir
Me pongo a 165 pulsaciones tirando como un loco y voy adelantando gente. Ninguno lleva el ritmo deseado así que sigo pasando ciclistas hasta que entro en un pequeño grupo para tomar aire y relajarme un poco. Como siga así, en Villanua exploto y me tienen que recoger en pedazos.

En ese momento de “relax” mis compañeros me alcanzan y nos reagrupamos hasta pasado Jaca donde empiezo otra vez a incrementar el ritmo para ver si consigo llegar arriba de Somport sobre la referencia de tiempo que llevaba. En este punto, nuestro querido comandante Napolitano, que estos últimos meses ha estado desplazado por motivos laborales y no ha podido entrenar, tenía decidido darse media vuelta para Sabi. El resto del grupo que le iba acompañando, seguiría para delante.

Cuando llego a la altura del desvío hacia Candanchu, está cerrado. La carretera que lleva desde allí hasta el paso de la frontera, está cortada por desprendimientos debido a las lluvias caídas últimamente. Nos suben dirección Astun y se me hace más duro debido al desconocimiento de este tramo nuevo.
Corono Somport en el tiempo previsto así que tras ponerme el chaleco para protegerme del frío me lanzo para abajo. Este año esta soleado y la temperatura es muy buena así que la bajada se disfruta bastante porque las trazadas se pueden hacer sin miedo al estar todo seco.

Se alcanzan velocidades altas en este trozo y se van formando grupillos para ir más rápido. Intento comer mi primera barrita en dirección a Bedous, pero no puedo digerirla muy bien porque no hay tregua en el grupo. No quiero quedarme cortado en este trozo porque si no perdería bastante tiempo al tenerlo que hacer yo solo.

Cuando llegamos al desvío de Escot, noto que voy bastante castigado. El año pasado llegue mucho más “fresco” a este punto. Efectivamente, el Marie Blanque se me hace interminable. Qué decir de este puerto. En esos 4 kilómetros finales, sobre todo el penúltimo con porcentaje medio del 13%, parece que el tiempo se detiene. Si no fuera por el sonido del gaitero que anuncia que la cima está próxima, creo que me hubiese bajado de la bici. Vaya calor que he pasado este año.
Es verdad lo que dicen del microclima de este sitio. ¡Que humedad! ¡Que manera de sudar!

Terminando de subir el Marie Blanque
Llego arriba y no me detengo ni a ponerme el chaleco. Tiro para abajo y tampoco me paro en el avituallamiento. Me tomo un gel sobre la marcha y cojo otro que me da una voluntaria.

La bajada hasta Bielle se hace muy bien. Se forma un buen grupo para llegar hasta Laruns y aquí parece que me recupero un poco. Me como mi segunda y última barrita del día. Empiezo a subir a un ritmo bastante bueno y a diferencia del Marie Blanque donde iba totalmente atrancado, voy pasando a cantidad de gente. Parece que la cosa funciona. Sigo a mi ritmo sin tener que ponerme detrás de nadie para que me suban. Voy restando kilómetros mejor de lo esperado y aunque ya no tengo claro si lograré mi objetivo, parece que subiré el Portalet en menos tiempo del año pasado. Llego a la famosa rampa de la presa de Artouste y también noto que la subo bien, pero cuando estoy casi arriba del todo, ¡¡¡Socorro!!! noto los temidos amagos de calambres en el cuádriceps izquierdo. ¡¡¡No puede ser!!! ¡¡¡Tan pronto no!!!

Mis pensamientos se vuelven muy negativos en ese momento. ¿Tendré que abandonar?
Decido no bajarme y seguir muy despacio para ver si me recupero. Muy cerca está el avituallamiento y el terreno que queda hasta allí es muy favorable. Cuando llego, me paro por primera vez para descansar y hacer mis necesidades.  Me acerco al camión del agua para rellenar los bidones y me hecho uno de ellos sobre las piernas para refrescar los músculos. Me como tres trozos de naranja y decido continuar poco a poco para ver como me encuentro.

Sufriendo en el Portalet
Cuando reanudo la marcha, me cuesta bastante coger ritmo, pero antes de las famosas viseras ya he vuelto a calentar. De momento no quiero forzar nada para no tener que pararme otra vez y evito ponerme de pie encima de la bici para que no me den calambres. Consigo llegar arriba, tras no poco sufrimiento e incertidumbre
en un tiempo de 1 hora y 48 minutos. No es ninguna marca espectacular pero bastante mejor de lo previsto según iban las cosas.

El descenso es “a saco”. Sin tráfico y con el aire un poco a favor, consigo coger los 82 km/h sin ir a rueda de nadie  Paso por el avituallamiento de Formigal sin detenerme pero cuando se sube el repecho que te llevará posteriormente hacia Escarrilla, ¡¡¡ahhhhhhh!!! otra vez los calambres pero esta vez en ambas piernas.
¡¡¡Nooooooooooooo!!! Todavía faltan muchos kilómetros. Me entran ganas de llorar. ¿Por qué me pasa siempre aquí y en ninguna otra cicloturista? ¿Será el ritmo que he llevado demasiado alto para mí todo el día? ¿No habré bebido suficiente? ¿Será el estrés y los nervios de la noche previa en que casi no duermo?
Las preguntas se suceden pero ahora ya no importa. No puedo darle solución. Voy a centrarme en intentar llegar como sea y acabar. Me esperan en línea de meta y aunque no me juego nada, no quiero decepcionar a los míos después de lo que me han aguantado y tolerado todos estos meses.

Me dejo caer, hasta el túnel de Escarrilla y parece que poco a poco consigo reponerme. Casi no doy una pedalada. Solamente con la velocidad que se coge cuesta abajo, llego al desvío hacia El Pueyo de Jaca. Me acuerdo que aquí también hay una rampa antes de llegar al pueblo y procuro subirla lo más despacio posible para evitar que vuelvan a darme calambres pensando en la última “tachuela” del día. Hoz de Jaca.

Durante la subida, nos encontramos con gente animando entre los que se encontraban unos chavales disfrazados de médicos, con un martillo gigante y con un cartel que indicaba que se trataba del hombre del mazo. Acompañaban a los ciclistas amenazando con darles en la cabeza ¡Que bueno! Sin mover un solo músculo de la cara, porque no podía, me partía de risa internamente pensando que ¡ojalá no me diera a mí!. ¡Lo que me faltaba!, con calambres y pajarón.

Llego al mirador de Hoz tras entrar en el famoso asfalto de cemento. La última cuesta hasta el pueblo se me hace eterna pero se agradece la cantidad de público que estaba agolpada en los laterales animando. En proporción, más que en el Portalet. ¡Que pena! Lo de cerrar el trafico está muy bien por nuestra seguridad pero se echa en falta esos kilómetros finales en los que el público te llevaba literalmente en volandas poniéndote la carne de gallina. A pesar de todo, “chapeau” a la gente que estaba allí dando ánimos y colorido. Mil gracias. No sé si habrá algún tipo de solución intermedia para arreglar esto para el año que viene.

Paro un minuto en el avituallamiento y me bebo 3 vasos de agua de trago. Le pido una botella a un voluntario y me la echo otra vez por las piernas. Ya no me importa si me mojo los pies o no. Ahora ya solo pienso en acabar y creo que lo voy a conseguir.

Descenso con mucho cuidado por las curvas tan cerradas que hay y salida a la carretera nacional no sin antes hacer el último esfuerzo para salvar la rampa de la presa de Bubal. ¡¡¡Como se agarra la j......da cuesta!!!

Antes de llegar a Biescas, aprieto un poco en la bajada para alcanzar a un pequeño grupo que tenía delante. Si los cojo, sé que son mi salvación. Logro contactar con ellos y mi idea es intentar colaborar con los de arriba pero veo que voy tan justo que si paso a dar algún relevo, me quedaré cortado en tierra de nadie. A pesar de ir metido en el grupo a rueda,  el aire que pega de cara es bastante fuerte y aquí puedo perder todo lo que había conseguido antes. Entre 3 o 4 se encargan de bajarnos a muy buena velocidad. GRACIAS TIOS. El desgaste ha tenido que ser tremendo.

Pasamos por la antigua llegada de la QH en el polígono y siento un poco de nostalgia. Según mis cálculos nos quedan 10 minutos para acabar, pero cuando nos acercamos a la rotonda de la circunvalación, la organización nos mete directamente por allí en lugar de hacer toda la variante. ¡¡¡Fantástico!!! Nos ahorramos la mitad del recorrido.

Encaramos la línea de meta y justo antes de cruzarla oigo un grito, ¡¡¡Papaaaaaaaaaaaaaaa!!!

Entre el cansancio y la emoción no soy capaz de girar la cabeza. Me paro donde puedo y por tercer año consecutivo, rompo a llorar como un autentico “moñas”. Lo que se siente aquí cuando cruzas la línea de llegada, no se siente en ningún otro sitio.

Miro el cronómetro de la llegada y veo que he cruzado en 7:42 pero me doy cuenta que tengo que descontar el tiempo que nos costó salir, así que creo que he logrado mi objetivo pero hasta que no me acerque a recoger el diploma, no sabré el tiempo exacto. No he querido mirar el pulsómetro y lo he apagado directamente.

Me encuentro con Abel cuando me dirigía a dejar la flaca al aparcabicis y cambiamos impresiones. Él ha hecho un tiempo buenísimo, así que está muy contento.
Me dirijo a la zona de rehidratación de la Ambar y allí estaba esperándonos el Comandante Napolitano hecho un “pincel” duchadito y cambiado de ropa ya. Nos lleva un poco de ventaja así que habrá que esforzarse otro poco más con la cerveza, jajajajajaja.

El grupo en la zona de hidratación
Mientras estamos allí, aparece el resto del grupo que ha entrado en tiempo de Oro.  David, que debutaba hoy en la QH, ha estado sensacional. Lástima que por estar en una categoría de menor edad, tenía que hacer 15 minutos menos para llevarse el preciado metal. No pasa nada. Ya conoce la prueba y el año que viene seguro que lo consigue. Además se lo ha pasado fenomenal y eso es lo que realmente importa. Disfrutar de la bici en un entorno precioso.

Después de contarnos nuestras batallitas del dia de hoy y de hacernos fotos con gente conocida, nos vamos al stand para recoger los diplomas y cuando me lo dan, no me lo puedo creer, 7 horas 21 minutos. Mucho mejor de lo esperado. La sensación de satisfacción por lo conseguido es alucinante. Desde luego, para mí era una meta difícilmente alcanzable.

El Super y yo nos quedamos a dormir en Sabiñanigo y nos vamos a cenar con nuestras respectivas familias, que habían venido por la mañana, a celebrarlo.

Levantando el trofeo conquistado


Y con esto, finaliza otro fantástico día de cicloturismo.

El año que viene , como dice Arnold Schwarzenegger en la película Terminator, ¡Volveré!



Crónica de El Comandante Napolitano.


“Crónica de una muerte anunciada”


La Comandancia Napolitana va a alegar en su defensa:

Después de haber sufrido una penosa enfermedad y de haber explorado y conquistado tierras brasileñas durante un par de meses, hasta sumar 3 meses sin dar 2 pedaladas en condiciones, me presento en Sabiñánigo la víspera de la QH (primera temeridad Almogávar). Tal ha sido el desastre de entrenamiento, que hasta la climatología se ha aliado en mi contra para no dejarme ni entrenar un poco en la Jacetania……
El viernes por la mañana, a las 12 a.m., estamos en Sabiñánigo, y doy por sentado que no voy a pasar de Somport. Pero conforme pasa el día, y las cervezas del aperitivo y la comida, mi espíritu se va envalentonando, hasta el punto de pensar que puedo salir y hacer la ruta completa (segunda temeridad Almogávar).

La Comandancia planificando la etapa......
Tal es la absurda confianza en mis fuerzas, que hasta me compro unas barritas por la tarde (porque ni había llevado, pensando en hacer sólo hasta el Somport). Y así transcurre la tarde, entre fotos, calor e hidratación (máaaaaas cervezas).
El día 22 por la mañana mi cabeza me sigue engañando: me preparo como si fuera a hacer 200 km. en bici: 2 botes llenos, barritas, geles, crema solar en piernas, cara y brazos, chubasquero,…..
Y con éste ánimo salimos del piso hacia la salida. La temperatura es muy buena, no sopla aire……y el verte con 8.000 más, anima a seguir pensando que vas a tener fuerzas y ganas de hacerla completa……(tercera temeridad Almogávar).

El Comandante Napolitano en perfecto estado de revista
"Veteranos y noveles"

Así que suena el cohete, y al cabo de unos minutos empezamos a movernos.
La tropa Almogávar a mi alrededor empieza a soltar adrenalina, y a coger velocidad. Cuando salimos de Sabiñánigo consigo juntarme con ellos, resoplando como un búfalo. Pero al entrar en la autovía se nota un poco el aire (y un repecho) y me quedo descolgado…….…..Como ya tengo oficio en estas cosas, aguanto el ritmo y espero a que pase un tren a la suficiente velocidad para que me lleve hasta el pelotón Almogávar. Por fin me pasa uno, me engancho a una rueda, y con las pulsaciones al límite…………..adelantamos al pelotón Almogávar, en mi último momento de gloria…………..…
Y así, con oficio (como una caparra, que diría otro), y gastando lo poco que llevo, consigo llegar hasta Jaca con la tropa Almogávar.
Pero con las primeras rampas, aún suaves, veo que las piernas no van a dar mucho de sí. A los pocos segundos, los Almogávares desaparecen en el horizonte……….. así que decido ponerme a unas pulsaciones que me permitan subir el Somport, y “p`arriba”.
A lo largo del puerto me adelantan unos 2.000 ó 3.000, lo que me da también mucha “moral”, y me va poniendo los pies en el suelo.
Cuando llego arriba, ya he decidido que éste año no voy a terminar la QH a base de riñones, cabeza y coj……….ya que piernas y pulmones no tengo.
Así que aplico la máxima del buen estratega Almogávar de  “una retirada a tiempo, es una victoria” y, con gran dolor de mi corazón, dejo pasar el resto del pelotón en el alto de Somport, y me tiro para Jaca.
Fin de la etapa.