miércoles, 30 de octubre de 2013

La Miguel Indurain 20-07-2.013

Crónica de El Pulsaciones.



Antes de meternos en plenas vacaciones de verano y con la escusa de hacer la Miguel Indurain, el Comandante Serch, el Capitán Cuello de Hierro y el Sargento Pulsaciones, nos vamos a pasar el fin de semana a Villava con nuestras respectivas. Este año ha cambiado la organización y el lugar de inicio de la misma, siendo el pueblo natal de D. Miguel Indurain el lugar elegido.
Mañana haremos la prueba corta. Suficiente para pasar un buen rato.
Andrés anda tocado con la rodilla, y no se ha traído la bici para no caer en la tentación de tomar la salida. A ver si se recupera pronto y sigue dando "estopa" a las bielas.
Tras alojarnos en el Hotel y dejar todos los trastos, nos vamos al lugar donde se retiran los dorsales. Comparado con el año pasado, no hay color. Mucho más ambiente y más carpas montadas en torno a la cicloturista. Supongo que el tiempo también ha ayudado mucho porque hace una temperatura fantástica. Mañana se prevé bastante calor durante la prueba.
Después de estar un rato dando vueltas viendo el material expuesto por allí, coincidimos con el protagonista que da nombre a la marcha.
Escoltando a D. Miguel
 
La expedición al completo
 Da gusto poder saludar e intercambiar cuatro palabras con una grandísima leyenda de este deporte. A pesar del agobio al que se ve sometido por todos los que le rodeamos, su naturalidad, amabilidad y cercanía con la que nos trata es impresionante. Parece mentira en un personaje así. En cualquier otro deporte de parecida trascendencia mediática, esto sería impensable.
Si el trato de Miguel ha sido buenísimo, el de su hermano Pruden todavía ha sido mejor.
Pruden Indurain

Derrochando simpatía
 También nos juntamos con Ane y Unai. Habíamos hablado por whatsapp y decidieron venir a ultima hora. Siempre es un placer poder saludarlos y charlar un rato con ellos.
Esta es una de las causas por la que este deporte merece la pena. El ambiente es siempre diferencial.
La Espada
 
Por la mañana, nos dirigimos a la línea de salida todos juntos. Las mujeres nos verán salir y luego se irán a pasar la mañana a Pamplona. Andres nos esperará por el recorrido para hacernos fotos. Esta vez le ha salido competencia a Ane, jajajaja.
Representación del Club
 
Sargento Pulsaciones
Comandante Serch
Prolegómenos de la prueba
 
Partimos dirección Aoiz y desde un primer momento la gente va muy rápida. Nos vamos acoplando a grupos hasta que cogemos uno en el que venían 3 compañeros de Zaragoza de Martin’s Joyeros. Coincidimos en casi todas las ciclos a las que vamos. Iremos haciendo camino dando relevos de a 2 con buen entendimiento. A pesar de que estos primeros kilómetros son rompepiernas con continuos subes y bajas, el ritmo no es nada malo.
Primeros metros por Villava
 
Los joyeros
Antes de llegar al primer puerto marcado en el perfil de la prueba, hay 3 picos previos que hay que salvar. No son muy importantes pero tampoco son una broma. Hay desniveles del 7% en muchas zonas y aunque no son muy largos, hace que el grupo tan numeroso en el que veníamos, se rompa en bastantes trozos.

Llegamos a Olaldea y paramos en el avituallamiento a reponer líquidos. Hace mucho calor ya en ese momento, y aunque todavía llevamos de todo, preferimos hacerlo aquí porque hasta el próximo queda todavía mucho. Nos despedimos de nuestros compañeros que prefieren seguir para adelante.

Comenzamos a subir Pizea, puerto bonito con carretera en buen estado y entre árboles.
 
Coronamos sin mayor problema y encadenamos el puerto de Mezquiriz ya que estaba bastante próximo.

El tercer y último puerto que subiremos, el Alto de Erro, es el más duro de todos. Aquí la carretera es mucho más ancha y la vegetación que hay a los lados no producen mucha sombra, por lo que pasaremos bastante calor en esta ascensión. Se produce algún que otro “arreón”. Llegando al último tramo, se encontraban nuestros fotógrafos del día, Ane (que nos dijo que se le había recalentado la cámara del calor que hacía y se le había apagado unos segundos) y Andrés, que andaba dándole conversación a todos a los que fotografiaba.

Foto Ane Gabiria

Foto Ane Gabiria

Foto Andrés

Foto Andrés
 
Acabando de subir Erro

En el alto, donde estaba el último avituallamiento líquido, parábamos todo el mundo. Luego nos enteramos que los de la prueba larga, cuando llegaron a este punto, se encontraron sin nada de líquido. La gente llegaba “seca” aquí y nos debimos de beber todas las existencias.

En el descenso de Erro, cojo un poco de ventaja bajando y me uno a un grupo muy grande en el que viajan unos 8 Zarabicis. Entre ellos Patricia, la ganadora femenina de la QH. Están ayudando a una compañera suya a hacer su primera cicloturista. Mientras espero a que el grupo en el que viene Sergio enlace con nosotros, charlo un poco con ella y la felicito por la "sobrada" de tiempo que marco en Sabiñanigo. Impresionante.
Una vez todos juntos, la llegada a Villava se hace rapidísima. Los últimos kilómetros volamos.

Entrada triunfal en el pueblo y otro fantástico día disfrutado encima de la bici.

Los "maños"
Despedimos la jornada tal como se merece, con una buena comilona en la sede-restaurante de la Peña Miguel Indurain.

Los 2 Giros ganados
Los 2 primeros Tours conquistados


 

miércoles, 3 de julio de 2013

Quebrantahuesos 22-06-2.013



Crónica de El Pulsaciones.

"Mi carrera".

Por fin llegó la Quebrantahuesos.

Después de varios meses de sacrificio intentando sacar tiempo de donde sea y a pesar de que este mes de junio ha sido malo climatológicamente hablando para entrenar, nos hemos plantado en “la gran cita” cargados de ilusiones. Unos debutaban en la prueba y otros queríamos mejorar un poco el tiempo del año pasado. ¿Nos habremos quedado cortos? ¿Y si no nos acompaña la meteorología? Es igual, habrá que intentar disfrutar del día y rezar para llegar sanos y salvos a meta.

Las semanas previas, todos nuestros pensamientos se dirigían a soñar con ese momento. Demasiadas ilusiones puestas en este objetivo. Esperemos que nada se tuerza y nos arruine el día tal y como sucedió en las 2 últimas cicloturistas previas a la QH que nos iban a servir como preparación.

El viernes por la mañana, al igual que hicimos el año pasado, Andres, Sergio, Javier, Jose Antonio y Jorge (un servidor) nos fuimos a Sabiñanigo a pasar el día. El ambiente previo es fantástico y la zona Expo habilitada este año (para mí un acierto), ayudaba a respirar ciclismo por todos lados. Por la tarde acudiría David y Abel con sus respectivas familias.

¡Que fácil parece visto asi!

Con Fernando Escartin

Nuevo lugar de salida de la QH

Con Chema Arguedas
Antes de recoger dorsales, hicimos en bici el nuevo recorrido de incorporación a la línea de salida para calcular el tiempo que nos costaría al día siguiente desde nuestro alojamiento. Queríamos tener todo controlado para no tener que ir estresados antes de empezar.

La semana de antes,  mi primo, miembro del Club Ciclista Enbizzi,  me dijo que este año iba a ayudar a unos compañeros suyos para que intentaran hacer 7,30 h. Una meta bastante ambiciosa para mí, pero decidí unirme a ellos para ver si podía conseguirlo. Que mejor tren que este para hacer el viaje bien arropado ahorrando esfuerzos. Desafortunadamente, el sábado no coincidí con ellos en la zona donde habíamos quedado y tuve que acometer mi objetivo solo. 

El resto de nuestro grupo quería hacerla un poco más tranquila y ver por el camino si podían apretar más o menos.

Llegamos a la línea de salida sobre las 7,05 horas. Bastante más tarde que otros años. Eso y acompañado del nuevo “circuito” montado para salir por debajo del arco de salida, hacen que desde que suena el cohete, hasta que salimos, trascurran 20 minutos. Cuando nos incorporamos a la Avda. del Ejercito, una vez hecho el bucle de salida para dirigirnos hacia las afueras de Sabiñanigo y coger la autovía hacia Jaca, ya no vemos ningún pelotón de más de 20 unidades. Está todo estiradísimo y el Ave con destino Villanua, se nos ha escapado.

Preparados para salir
Me pongo a 165 pulsaciones tirando como un loco y voy adelantando gente. Ninguno lleva el ritmo deseado así que sigo pasando ciclistas hasta que entro en un pequeño grupo para tomar aire y relajarme un poco. Como siga así, en Villanua exploto y me tienen que recoger en pedazos.

En ese momento de “relax” mis compañeros me alcanzan y nos reagrupamos hasta pasado Jaca donde empiezo otra vez a incrementar el ritmo para ver si consigo llegar arriba de Somport sobre la referencia de tiempo que llevaba. En este punto, nuestro querido comandante Napolitano, que estos últimos meses ha estado desplazado por motivos laborales y no ha podido entrenar, tenía decidido darse media vuelta para Sabi. El resto del grupo que le iba acompañando, seguiría para delante.

Cuando llego a la altura del desvío hacia Candanchu, está cerrado. La carretera que lleva desde allí hasta el paso de la frontera, está cortada por desprendimientos debido a las lluvias caídas últimamente. Nos suben dirección Astun y se me hace más duro debido al desconocimiento de este tramo nuevo.
Corono Somport en el tiempo previsto así que tras ponerme el chaleco para protegerme del frío me lanzo para abajo. Este año esta soleado y la temperatura es muy buena así que la bajada se disfruta bastante porque las trazadas se pueden hacer sin miedo al estar todo seco.

Se alcanzan velocidades altas en este trozo y se van formando grupillos para ir más rápido. Intento comer mi primera barrita en dirección a Bedous, pero no puedo digerirla muy bien porque no hay tregua en el grupo. No quiero quedarme cortado en este trozo porque si no perdería bastante tiempo al tenerlo que hacer yo solo.

Cuando llegamos al desvío de Escot, noto que voy bastante castigado. El año pasado llegue mucho más “fresco” a este punto. Efectivamente, el Marie Blanque se me hace interminable. Qué decir de este puerto. En esos 4 kilómetros finales, sobre todo el penúltimo con porcentaje medio del 13%, parece que el tiempo se detiene. Si no fuera por el sonido del gaitero que anuncia que la cima está próxima, creo que me hubiese bajado de la bici. Vaya calor que he pasado este año.
Es verdad lo que dicen del microclima de este sitio. ¡Que humedad! ¡Que manera de sudar!

Terminando de subir el Marie Blanque
Llego arriba y no me detengo ni a ponerme el chaleco. Tiro para abajo y tampoco me paro en el avituallamiento. Me tomo un gel sobre la marcha y cojo otro que me da una voluntaria.

La bajada hasta Bielle se hace muy bien. Se forma un buen grupo para llegar hasta Laruns y aquí parece que me recupero un poco. Me como mi segunda y última barrita del día. Empiezo a subir a un ritmo bastante bueno y a diferencia del Marie Blanque donde iba totalmente atrancado, voy pasando a cantidad de gente. Parece que la cosa funciona. Sigo a mi ritmo sin tener que ponerme detrás de nadie para que me suban. Voy restando kilómetros mejor de lo esperado y aunque ya no tengo claro si lograré mi objetivo, parece que subiré el Portalet en menos tiempo del año pasado. Llego a la famosa rampa de la presa de Artouste y también noto que la subo bien, pero cuando estoy casi arriba del todo, ¡¡¡Socorro!!! noto los temidos amagos de calambres en el cuádriceps izquierdo. ¡¡¡No puede ser!!! ¡¡¡Tan pronto no!!!

Mis pensamientos se vuelven muy negativos en ese momento. ¿Tendré que abandonar?
Decido no bajarme y seguir muy despacio para ver si me recupero. Muy cerca está el avituallamiento y el terreno que queda hasta allí es muy favorable. Cuando llego, me paro por primera vez para descansar y hacer mis necesidades.  Me acerco al camión del agua para rellenar los bidones y me hecho uno de ellos sobre las piernas para refrescar los músculos. Me como tres trozos de naranja y decido continuar poco a poco para ver como me encuentro.

Sufriendo en el Portalet
Cuando reanudo la marcha, me cuesta bastante coger ritmo, pero antes de las famosas viseras ya he vuelto a calentar. De momento no quiero forzar nada para no tener que pararme otra vez y evito ponerme de pie encima de la bici para que no me den calambres. Consigo llegar arriba, tras no poco sufrimiento e incertidumbre
en un tiempo de 1 hora y 48 minutos. No es ninguna marca espectacular pero bastante mejor de lo previsto según iban las cosas.

El descenso es “a saco”. Sin tráfico y con el aire un poco a favor, consigo coger los 82 km/h sin ir a rueda de nadie  Paso por el avituallamiento de Formigal sin detenerme pero cuando se sube el repecho que te llevará posteriormente hacia Escarrilla, ¡¡¡ahhhhhhh!!! otra vez los calambres pero esta vez en ambas piernas.
¡¡¡Nooooooooooooo!!! Todavía faltan muchos kilómetros. Me entran ganas de llorar. ¿Por qué me pasa siempre aquí y en ninguna otra cicloturista? ¿Será el ritmo que he llevado demasiado alto para mí todo el día? ¿No habré bebido suficiente? ¿Será el estrés y los nervios de la noche previa en que casi no duermo?
Las preguntas se suceden pero ahora ya no importa. No puedo darle solución. Voy a centrarme en intentar llegar como sea y acabar. Me esperan en línea de meta y aunque no me juego nada, no quiero decepcionar a los míos después de lo que me han aguantado y tolerado todos estos meses.

Me dejo caer, hasta el túnel de Escarrilla y parece que poco a poco consigo reponerme. Casi no doy una pedalada. Solamente con la velocidad que se coge cuesta abajo, llego al desvío hacia El Pueyo de Jaca. Me acuerdo que aquí también hay una rampa antes de llegar al pueblo y procuro subirla lo más despacio posible para evitar que vuelvan a darme calambres pensando en la última “tachuela” del día. Hoz de Jaca.

Durante la subida, nos encontramos con gente animando entre los que se encontraban unos chavales disfrazados de médicos, con un martillo gigante y con un cartel que indicaba que se trataba del hombre del mazo. Acompañaban a los ciclistas amenazando con darles en la cabeza ¡Que bueno! Sin mover un solo músculo de la cara, porque no podía, me partía de risa internamente pensando que ¡ojalá no me diera a mí!. ¡Lo que me faltaba!, con calambres y pajarón.

Llego al mirador de Hoz tras entrar en el famoso asfalto de cemento. La última cuesta hasta el pueblo se me hace eterna pero se agradece la cantidad de público que estaba agolpada en los laterales animando. En proporción, más que en el Portalet. ¡Que pena! Lo de cerrar el trafico está muy bien por nuestra seguridad pero se echa en falta esos kilómetros finales en los que el público te llevaba literalmente en volandas poniéndote la carne de gallina. A pesar de todo, “chapeau” a la gente que estaba allí dando ánimos y colorido. Mil gracias. No sé si habrá algún tipo de solución intermedia para arreglar esto para el año que viene.

Paro un minuto en el avituallamiento y me bebo 3 vasos de agua de trago. Le pido una botella a un voluntario y me la echo otra vez por las piernas. Ya no me importa si me mojo los pies o no. Ahora ya solo pienso en acabar y creo que lo voy a conseguir.

Descenso con mucho cuidado por las curvas tan cerradas que hay y salida a la carretera nacional no sin antes hacer el último esfuerzo para salvar la rampa de la presa de Bubal. ¡¡¡Como se agarra la j......da cuesta!!!

Antes de llegar a Biescas, aprieto un poco en la bajada para alcanzar a un pequeño grupo que tenía delante. Si los cojo, sé que son mi salvación. Logro contactar con ellos y mi idea es intentar colaborar con los de arriba pero veo que voy tan justo que si paso a dar algún relevo, me quedaré cortado en tierra de nadie. A pesar de ir metido en el grupo a rueda,  el aire que pega de cara es bastante fuerte y aquí puedo perder todo lo que había conseguido antes. Entre 3 o 4 se encargan de bajarnos a muy buena velocidad. GRACIAS TIOS. El desgaste ha tenido que ser tremendo.

Pasamos por la antigua llegada de la QH en el polígono y siento un poco de nostalgia. Según mis cálculos nos quedan 10 minutos para acabar, pero cuando nos acercamos a la rotonda de la circunvalación, la organización nos mete directamente por allí en lugar de hacer toda la variante. ¡¡¡Fantástico!!! Nos ahorramos la mitad del recorrido.

Encaramos la línea de meta y justo antes de cruzarla oigo un grito, ¡¡¡Papaaaaaaaaaaaaaaa!!!

Entre el cansancio y la emoción no soy capaz de girar la cabeza. Me paro donde puedo y por tercer año consecutivo, rompo a llorar como un autentico “moñas”. Lo que se siente aquí cuando cruzas la línea de llegada, no se siente en ningún otro sitio.

Miro el cronómetro de la llegada y veo que he cruzado en 7:42 pero me doy cuenta que tengo que descontar el tiempo que nos costó salir, así que creo que he logrado mi objetivo pero hasta que no me acerque a recoger el diploma, no sabré el tiempo exacto. No he querido mirar el pulsómetro y lo he apagado directamente.

Me encuentro con Abel cuando me dirigía a dejar la flaca al aparcabicis y cambiamos impresiones. Él ha hecho un tiempo buenísimo, así que está muy contento.
Me dirijo a la zona de rehidratación de la Ambar y allí estaba esperándonos el Comandante Napolitano hecho un “pincel” duchadito y cambiado de ropa ya. Nos lleva un poco de ventaja así que habrá que esforzarse otro poco más con la cerveza, jajajajajaja.

El grupo en la zona de hidratación
Mientras estamos allí, aparece el resto del grupo que ha entrado en tiempo de Oro.  David, que debutaba hoy en la QH, ha estado sensacional. Lástima que por estar en una categoría de menor edad, tenía que hacer 15 minutos menos para llevarse el preciado metal. No pasa nada. Ya conoce la prueba y el año que viene seguro que lo consigue. Además se lo ha pasado fenomenal y eso es lo que realmente importa. Disfrutar de la bici en un entorno precioso.

Después de contarnos nuestras batallitas del dia de hoy y de hacernos fotos con gente conocida, nos vamos al stand para recoger los diplomas y cuando me lo dan, no me lo puedo creer, 7 horas 21 minutos. Mucho mejor de lo esperado. La sensación de satisfacción por lo conseguido es alucinante. Desde luego, para mí era una meta difícilmente alcanzable.

El Super y yo nos quedamos a dormir en Sabiñanigo y nos vamos a cenar con nuestras respectivas familias, que habían venido por la mañana, a celebrarlo.

Levantando el trofeo conquistado


Y con esto, finaliza otro fantástico día de cicloturismo.

El año que viene , como dice Arnold Schwarzenegger en la película Terminator, ¡Volveré!



Crónica de El Comandante Napolitano.


“Crónica de una muerte anunciada”


La Comandancia Napolitana va a alegar en su defensa:

Después de haber sufrido una penosa enfermedad y de haber explorado y conquistado tierras brasileñas durante un par de meses, hasta sumar 3 meses sin dar 2 pedaladas en condiciones, me presento en Sabiñánigo la víspera de la QH (primera temeridad Almogávar). Tal ha sido el desastre de entrenamiento, que hasta la climatología se ha aliado en mi contra para no dejarme ni entrenar un poco en la Jacetania……
El viernes por la mañana, a las 12 a.m., estamos en Sabiñánigo, y doy por sentado que no voy a pasar de Somport. Pero conforme pasa el día, y las cervezas del aperitivo y la comida, mi espíritu se va envalentonando, hasta el punto de pensar que puedo salir y hacer la ruta completa (segunda temeridad Almogávar).

La Comandancia planificando la etapa......
Tal es la absurda confianza en mis fuerzas, que hasta me compro unas barritas por la tarde (porque ni había llevado, pensando en hacer sólo hasta el Somport). Y así transcurre la tarde, entre fotos, calor e hidratación (máaaaaas cervezas).
El día 22 por la mañana mi cabeza me sigue engañando: me preparo como si fuera a hacer 200 km. en bici: 2 botes llenos, barritas, geles, crema solar en piernas, cara y brazos, chubasquero,…..
Y con éste ánimo salimos del piso hacia la salida. La temperatura es muy buena, no sopla aire……y el verte con 8.000 más, anima a seguir pensando que vas a tener fuerzas y ganas de hacerla completa……(tercera temeridad Almogávar).

El Comandante Napolitano en perfecto estado de revista
"Veteranos y noveles"

Así que suena el cohete, y al cabo de unos minutos empezamos a movernos.
La tropa Almogávar a mi alrededor empieza a soltar adrenalina, y a coger velocidad. Cuando salimos de Sabiñánigo consigo juntarme con ellos, resoplando como un búfalo. Pero al entrar en la autovía se nota un poco el aire (y un repecho) y me quedo descolgado…….…..Como ya tengo oficio en estas cosas, aguanto el ritmo y espero a que pase un tren a la suficiente velocidad para que me lleve hasta el pelotón Almogávar. Por fin me pasa uno, me engancho a una rueda, y con las pulsaciones al límite…………..adelantamos al pelotón Almogávar, en mi último momento de gloria…………..…
Y así, con oficio (como una caparra, que diría otro), y gastando lo poco que llevo, consigo llegar hasta Jaca con la tropa Almogávar.
Pero con las primeras rampas, aún suaves, veo que las piernas no van a dar mucho de sí. A los pocos segundos, los Almogávares desaparecen en el horizonte……….. así que decido ponerme a unas pulsaciones que me permitan subir el Somport, y “p`arriba”.
A lo largo del puerto me adelantan unos 2.000 ó 3.000, lo que me da también mucha “moral”, y me va poniendo los pies en el suelo.
Cuando llego arriba, ya he decidido que éste año no voy a terminar la QH a base de riñones, cabeza y coj……….ya que piernas y pulmones no tengo.
Así que aplico la máxima del buen estratega Almogávar de  “una retirada a tiempo, es una victoria” y, con gran dolor de mi corazón, dejo pasar el resto del pelotón en el alto de Somport, y me tiro para Jaca.
Fin de la etapa.

miércoles, 5 de junio de 2013

Puertos de la Ribagorza 25-05-2.013



Crónica de El Pulsaciones.


Definitivamente, este club se nos va de las manos. Esta vez seremos “10” (que sepamos) los socios que acudiremos a Graus para dejar el pabellón por todo lo alto. Tendremos que pensar en ir montando una agencia de viajes para poder organizar el tema de los desplazamientos y alojamientos, jajajajajaja.

El viernes, parte de la expedición, salíamos hacia la localidad “longanicera” por excelencia para pernoctar allí. La otra parte del grupo, se incorporaría la mañana del sábado con la intención de realizar la marcha todos juntos.

Nuestro amigo Alberto de Ayerbe, al que amenazan continuamente con empadronar en Murillo de Gallego, se uniría a nosotros tras rechazar varias ofertas tentadoras para realizar la marcha en otras compañías. ¡Eres listo compañero!, tu sabes donde se "cuece" lo bueno, jajajajaja.

Como sucedió en Sos del Rey Católico, nos encontramos con nuestra amiga Ane Gabiria y Unai cuando nos dirigíamos a recoger los dorsales. ¡Qué casualidad! Aunque habíamos estado en contacto los días previos para llamarnos cuando estuviésemos allí y quedar para vernos, no hizo falta.

Hablamos un ratillo y nos despedimos hasta el día siguiente. Esta vez ella no participaba en la marcha, así que nos aseguró que tendríamos garantizadas las fotos. Muchas gracias como siempre Ane. Da gusto.

Después de cenar un plato de pasta y un ¿¿entrecot??, cumplimos las órdenes recibidas de nuestro Comandante Napolitano que se encuentra desplazado en tierras lejanas. El mandato era claro, “¡ no se os ocurra iros a dormir sin tomaros un Gin Tonic o no andaréis una mierda al día siguiente !”

Como somos chicos muyyyyyyyyy obedientes, fuimos de inmediato a cumplir con nuestra obligación, a excepción del Super que se fue a la cama y de Rafa “no doy un relevo”, que se “pretó” un café con leche con un trozo de bizcocho. ¡Pero hombre Rafa! ¡Que no era la hora del desayuno! ¿Qué clase de Almogávar eres tú? Habrá que tomar medidas disciplinarias.

Concentración Almogávar
 6,30 h. de la mañana. Suena el despertador y el Capitán Cuello de Hierro nos dice que no va a salir. Está hecho polvo con la espalda y ha pasado la noche fatal. No se siente con fuerzas de subirse a la bici para sufrir más de la cuenta. Compañero, recupérate pronto porque hacer una ciclo sin ti, no es lo mismo. Va ha ser una baja importante para hoy. Nos acordaremos de ti durante el día.

Nos vamos a la salida y nada más pisar la calle nos encontramos con Juan Carlos Alvaré de la revista Ciclismo a fondo. El año pasado coincidimos en varias marchas. Es un fenómeno. No sé cómo puede hacer fotos encima de la bici con esa facilidad. Si lo intento yo, pierdo los dientes fijo. Nos hace una foto de grupo y nos despedimos por el momento porque seguro que coincidiremos a lo largo del día.

Foto de Juan Carlos Alvaré
Una vez colocados en la línea de salida y mientras estamos esperando a que empiece la jornada de hoy, se incorporan Fernando y Carlos, los compañeros que faltaban. De Abel no sabemos nada y no podemos contactar con él. No lo veremos en todo el día. Resulta que se olvido el móvil y no pudimos localizarlo.

Super, David, Cabalets y Rafa

Comandante Serch y Sargento Pulsaciones
Parece que la temperatura de hoy será la idónea para montar en bici a pesar del fresquito mañanero. Nos deseamos suerte y comenzamos a salir despacito, pero se nota a la gente un poco nerviosa. Nada más pasar por el arco de salida, hay una curva a izquierdas que desemboca en una rampa que no ayuda mucho a disolver el tapón inicial.

Giramos otra vez a la izquierda para encarar la calle principal y cuando no llevábamos ni 50 metros recorridos, escucho un golpe tras de mí. Primera caída del día. Me giro un poco por instinto para ver si ha sido alguno de los nuestros y cuando vuelvo a mirar al frente, casi me como al que llevaba yo delante. ¡Uffffff! ¡Vaya susto! No vuelvo a girar la cabeza ni loco.

Debido a esto, cojo unos metros de ventaja sobre el resto del grupo, así es que cuando salimos de Graus, me aparto un poco a la derecha para que vaya pasando la gente y esperar a mis compañeros.

Una vez reagrupados, nos dirigimos a buen ritmo hacia el primer puerto del día, Laguarres. Giramos a la derecha y comenzamos a subir. Este puerto me encanta. Son 8 km con unos porcentajes muy llevaderos. Será porque todavía las piernas están frescas.

El equipo Á
Rafa y Carlos se adelantan, el Super y yo vamos tras ellos, y seguidamente vienen los demás.

Rafa encabezando el grupo
 
Tras los pasos de Rafa
El grupo perseguidor

Fernando

Coronado el puerto, toca gozar con la bajada. Mi Capitán me ha dejado solo y tengo que ir trazando imaginándomelo delante de mí. Pero esta vez no disfruto nada. Hay muchísima gente junta y resulta un poco peligroso por lo que decido dejarme caer sin tomar ningún riesgo. Tiempo habrá de bajar más deprisa.

Llegamos a Benabarre y desde allí, se vuelve hacia Graus a una velocidad tremenda. Se forma un pelotón grandísimo en el que solo coincidimos Fernando y yo. Una vez entramos en el pueblo, hay un poco de despiste. Rafa y Carlos esperaban en el avituallamiento, pero esta vez está un poco “escondido”. Si no te das cuenta, te lo pasas de largo como le sucedió a Fernando.

Paro a esperar al resto del equipo. Una vez reagrupados, seguimos ruta. La verdad es que aquí no haría falta parar porque todavía es pronto y encima pierdes el “tren” en el que se venía de maravilla, así que ahora, nos tocará a nosotros poner el ritmo adecuado para ir cómodos. Vamos dirección Campo, siguiendo el curso del rio Ésera. El aire nos da de cara así es que a la vuelta, si todo sigue igual, bajaremos deprisa. No hay mal que por bien no venga.

Llegamos a Campo donde se gira a la derecha para comenzar a subir el puerto de Serrate.

Cuando cruzamos el pueblo, hay muchísima gente dando colorido y animando a los participantes con cencerros y pancartas. Aprovechan para reivindicar por los recortes de la Educación Publica.

Comenzamos a subir por una carretera en obras. Es muy ancha y está todavía sin asfaltar. Parece el Giro de Italia este tramo de “esterrato”, jajajaja. No hay mucho problema pero hay que ir con cuidado porque si te pones de pie para subir más suelto, puedes patinar y darte una buena galleta.

Subimos despacio. En teoría, es el puerto más duro del día, pero las fuertes rampas que existían antes, las han suavizado mucho tal y como nos comentó después Alberto. Ahora la carretera va por otro lado. No vemos más del 9 % en ningún momento y en ediciones anteriores, se subía ratos al 11% y al 12%

La temperatura empieza a subir y se nota. Fuera manguitos y cremallera del maillot abajo. No es bueno pegarse una sudada aquí y quedarte “tieso” bajando.

Sergio comenta que va atrancado, hoy no tiene buenas sensaciones. Muscularmente le cuesta coger ritmo cuando se empieza deprisa. No le da tiempo a calentar adecuadamente y lo acusa. Mientras, Rafa, Carlos y Super, van un poco por delante, me quedo con David y Sergio. Yo no conocía este puerto y prefiero tomármelo con calma.

David parece que va más a gusto que el otro día en la Rompepiernas según dice. La verdad es que el trazado hasta ahora no tiene nada que ver.

Cuando llegamos arriba, nos reagrupamos en el avituallamiento, junto con Fernando. Alberto también aparece. Lo habíamos perdido en el descenso hacia Benabarre. Comemos un poco. Las rosquillas están buenísimas y el plum-cake parece que también ¿eh Alberto? Se puso “morao” el tío, jajajajaja. Y tras “descargar” líquidos, nos disponemos a bajar.

Hay carteles avisando de descenso muy peligroso por gravilla suelta, así que ponemos el máximo de los sentidos para no tener ninguna caída.

Por el camino vamos cogiendo a gente y formamos un pequeño pelotón en dirección Beranuy. La aproximación al puerto de Bonansa la hacemos a un ritmo que todos podamos llevar cómodamente. Estos primeros kilómetros pican un poco para arriba y si te pones a tirar aquí, cuando llegue la hora de la verdad puedes pagarlo.

La primera parte es muy bonita, vas pasando por una parte revirada y encañonada en la montaña y se va atravesando varios túneles, que incluso están iluminados. La organización en esta “ciclo” es muy buena y los voluntarios son muy amables. Parece que estás en familia en todo momento. Así que no me extraña que la gente hable tan bien de ella.
 
Comienzo de Bonansa

Fernando parece que va un poco bloqueado, así que subimos tranquilamente para no sacar muchas diferencias entre nosotros. Hoy hemos quedado en disfrutar del día y que mejor que ir todos en buena compañía.

Rafa chupando cámara

Alberto, señor de Loarre

David y Carlos

Un servidor con Fernando
Aprovecho, ya que el ritmo no es muy exigente, para adelantarme unos metros e intentar hacer algunas fotos con el móvil.
No hubiese hecho falta porque allí nos encontramos con Ane. “Eso sí que son unas buenas fotos”. Mil gracias como siempre.
 
El Super. Foto de Ane Gabiria.
 
Rafa marcando el ritmo. Foto de Ane Gabiria.

Bonita estampa. Foto de Ane Gabiria.

David y Sergio. Hermanos de músculo. Foto de Ane Gabiria.

El Pulsaciones (un servidor). Foto de Ane Gabiria.

No te escondas de la cámara Fernando. Foto de Ane Gabiria.

Abel con casco minero. Foto de Ane Gabiria.
El descenso de Bonansa, es una maravilla. ¡Qué gozada!. Si te gusta meterte caña en las bajadas, esta es para disfrutar de lo lindo. Me acuerdo de mi querido Capitán que se ha quedado el pobre en el apartamento bastante tocado. A excepción de un par de curvas, lo demás se puede bajar muy rápido.

En el final de la bajada hay que tener mucho cuidado porque te das de frente con el desvío que te lleva hacia Noales. Está perfectamente señalizado e incluso ponen protecciones acolchadas por si no te das cuenta y te vas recto contra la pared de la carretera. Hay que tirar de freno y girar hacia la izquierda para seguir la marcha.

Por el camino, aprovecho para saludar al irlandés de la peña Edelweiss que salió en el reportaje de la QH del año pasado. Dice que este año no va muy bien pero ahí está dándolo todo.

Enlazamos con el penúltimo puerto importante del día. El Col de Espina. Estos 6 km los subimos un poco más despacio. Se notan los kilómetros que llevamos y alguno de nosotros va un poco tocado. No pasa nada. Ponemos ritmo “gorrinero” y ya llegaremos. Además vemos los 26 grados en el pulsómetro.
¿Pero no decían las previsiones que sobre esa hora habría unos 7 o 9 grados en ese lugar?
¡Que mañana tan cojonuda para ciclar! Menos mal que no salimos de invierno..................

¡Ya queda poco!
En el último kilómetro, intento probarme como hace el Super y subo el ritmo para ver cómo responden las piernas. Parece que la cosa va bien.

Cuando coronamos, paramos en el último avituallamiento sólido del día en Laspaules. Hay que coger fuerzas para el tramo final porque como sople aire de cara, y no cojas un buen grupo, sufres un desgaste tremendo.

Mientras estamos comiendo, veo que llega David y se para en medio de la carretera como esperando algo o a alguien. Le digo “quita de ahí que vienen coches” y me contesta “pues que me atropellen, que yo no me puedo mover” jajajajajaja. Le había dado un tirón en la pierna y estaba tieso como un madero. Se come unos trozos de naranja y un voluntario, super amable, le daba media docena de plátanos para que se los llevara por si acaso. ¡Que bueno!

Una vez recuperado, seguimos la marcha. Solo queda un mini-puerto de 3 km. El Col de Fadas, que pasamos sin mayor problema y nos tiramos para abajo hacia Castejón de Sos.

En el descenso, este un poco más técnico que el de Bonansa porque hay mas curvas cerradas, Fernando, Cabalets y yo nos quedamos solos en la bajada. Se ha producido otro corte. Hablamos y decimos de seguir porque seguro que no tardan en enlazar con nosotros. Por detrás venían el Super y Rafa, buenos rodadores, acompañados del resto de la peña.

Nos vamos metiendo en el Congosto y vamos cogiendo gente formando un grupillo bastante numeroso. De momento no queremos entrar en relevos hasta que logren juntarse con nosotros el resto del grupo.

Este trozo es muy bonito para la vista, pero no te puedes descuidar ni un solo instante por lo revirado del trayecto. Vas metido literalmente en un cañón y como la carretera es bastante estrecha hay que ir con cien ojos.

La guardia civil, que va neutralizando la circulación que viene en contra de nuestra dirección, hace un trabajo fantástico avisándonos. Muchas gracias.

Transcurridos unos minutos, oímos los gritos del resto que ya están con nosotros. De aquí hasta Graus, la carretera solo nos guarda tres o cuatro repechos, que aunque se agarran, se pasan bastante bien con la inercia de la velocidad a la que vamos.

Llegada triunfal a Graus en un tiempo bastante mejor que el año pasado a pesar de las pequeñas “crisis” que tuvimos en algún puerto. Unos mejoramos casi media hora y otros casi una hora. Sensacional.

Entramos todos juntos en meta y allí nos esperaba Andrés para acabar otro fantástico día de cicloturismo. Como bien dice nuestro Capitán “chico, cada día me lo paso mejor”.

Otra marcha, a la que seguro volveremos el año que viene.